sábado, 31 de marzo de 2012

Historia del noviazgo entre una neocon y un neotradi (Parte V)

Luego de hablar con su madre, Anita quedó mucho más tranquila. 

Por su parte, Guillermo, que también se había preocupado por la conversadiscusión, se fue a hablar con un amigo tradi. Él no habló con su padre no porque se llevara mal, sino porque consideraba que en esas cosas el padre no lo iba a entender, porque no era "tradi" como él.

El amigo de Guille se llamaba Eduardo y se habían conocido en uno de esos reductos que solo los tradifascios pueden encontrar. Trabaron amistad rápido ya que los dos habían cursado en el mismo colegio. 

Eduardo lo escuchó atentamente y como la conocía a Anita, le parecía que en realidad no iba a ser tan difícil armonizar esas cosas. Además, como él ya había tenido esos problemas con su novia, lo alentó diciéndole lo rápido que se terminan esas discusiones cuando uno avanza un poco más con el proyecto matrimonial, aunque también le advirtió:

E: Mirá Guille, todo bien con Anita y con vos. Pero me parece que capaz sin darte cuenta vos pensás que ella va a cambiar su modo de ver y se va a adaptar en todo a vos. Te tenés que dar cuenta que ella si bien no conoce tanto como vos de tradición, no es en absoluto una chica a la que le falte capacidad de comprensión, ella expone argumentos. Pero date cuenta de que es independiente, y además no se parece en nada incluso al resto de chicas buenas que conocés. Cuando se planta, se planta, y sinceramente me parece ridículo que quieras que de marcha atrás. Capaz de alguna manera te estás haciendo una imagen de Anita que no es la real, sino la que vos querés que sea. Y el modelo real con el ideal... es casi imposible de hacerlo compatibilizar. Además, si vos tenés un ideal de lo que ella "debería ser", te aseguro que haga lo que haga, Anita nunca va a llegar a ser lo que vos "esperás".

Para ejemplificar un poco, Edu le contó sobre algunas discusiones que había tenido con Clarita, su novia.

E: Al principio con Clari también discutíamos por pavadas. A ella le molestaba mucho el modo en que yo le decía las cosas y me decía que si realmente lo que decía era verdad, tenía que aprender a exponerlo de otra manera porque si no estaba dejando que una buena causa sea mal defendida por mi ineptitud para exponer las cosas con más humildad. Además me decía que por ejemplo, a Sacheri, los alumnos lo querían y respetaban muchísimo, e incluso algunos recursaban su materia por el solo gusto de escuchar su manera de argumentar. Me decía que mutatis mutandi, yo tenía que aprender a hablar como él. La verdad se impone por sí misma, pero cuando el espíritu que la dice denota aires de suficiencia es más difícil para el interlocutor no terminar pensando que es "un raye de tirabombas" antes que la verdad misma la que estaba diciendo. Con el tiempo me di cuenta de que Clari tenía razón. Intenté exponer las cosas con más serenidad, y era notable el cambio de actitud de mis interlocutores. Pero en ese tiempo también me di cuenta de otra cosa. Clara, igual que Anita, es inteligente. Pero las mujeres inteligentes, no dejan de ser mujeres. A ella, era poco lo que le interesaba todo el asunto litúrgico, lo único que le interesaba era sentirse tenida en cuenta por mi. Me di cuenta de que en la medida en que yo trataba de tener más delicadezas con ella, ella redoblaba la ternura que tenía, y así la relación está avanzando de una manera impresionante. Entendé Guille: ellas necesitan amor, no argumentos; necesitan consuelo y un hombro para llorar, y no deshilachar la causa del llanto, que muchas veces ni ellas saben por qué lloran...

Y así, entre mate y mate, estos amigos fueron encontrando puntos en común.

Guille volvió a su casa verdaderamente iluminado. Más tarde, fue a verla a Anita y le llevó un ramo de flores. Cuando Ana abrió la puerta y lo vio con el ramo de flores, tuvo un colapso de amor y muy atrás quedaron las preocupaciones... ya que entendió en parte lo que su madre le había dicho. Era verdad: no valía la pena discutir por esas cosas.


                                              

viernes, 30 de marzo de 2012

Para reirse diez minutos

Vean este enlace!!! Es una especie de compendio de lo que dice Pilar Sordo, pero dicho por un hombre y con una revelación para nosotras!!!!

The nothing box
http://www.youtube.com/watch?v=OfQE1nX4C4k

Reunión de brujas

El otro día tuvimos algo así como un simposio de brujas con unas amigas. La verdad que fue reconfortante ver que una no es ni más ni menos que una mujer, común y corriente (a veces con mucha corriente eléctrica).
Una comenzó a contar el esposicidio sentimental que había cometido su marido. Automáticamente, saltó otra que redobló la apuesta, contando otra anécdota del suyo, y así una tras otra (éramos aproximadamente 9) empezamos a ver que si cambiábamos nombres, la cosa era igual. No sé si son todos iguales, pero creo que al menos puedo decir que son bastante parecidos.

                                            
Ahora bien, lo que nos preguntábamos con las chicas era lo siguiente: cuando un hombre no entiende algo que le decimos, no se hace mayores problemas: no lo entiende y punto. Sigue con otra cosa. Para nosotras eso es TERRIBLE e IMPENSABLE. No sé por qué se nos da por el cientificismo a la hora de entender a los hombres y buscar la “causa formal, material, eficiente y final” de lo que dijo o hizo. Encima queremos adivinar lo que pensó y aunque a veces considero que realmente sabemos mejor que ellos que es lo que piensan, muchas veces ellos simplemente NO PIENSAN y nosotras daaaale con la preguntita.

Ya escuchamos a Pilar Sordo, ya vimos películas y leímos libros respecto a cuan diferente pensamos, pero a la hora de hablar sobre el tema con "ellos", vuelve la pasión, la intranquilidad, y el derrotismo de pensar que jamás los vamos a entender. No sé si lo que nos molesta es eso, o la maldita idea subterránea de saber que, para cambiarlos a ellos tenemos que cambiarnos primero a nosotras.

Me parece que a cualquier persona, a la hora de cambiar quiere mirar para otro lado, o ponerse en justiciero de la vida y los afectos. Es muy difícil pensar a veces, que la persona que uno eligió para toda la vida pueda ser tan "impermeable" a los sentimientos que expresamos. Pareciera que en definitiva, no aceptamos que quizá sea "ese" el modo que elige Nuestro Señor para purificarnos, y nos hacemos mil ideas sobre lo que "debería ser" la relación esponsal y no vemos la que hay. Simplemente deberíamos aceptar al menos la posibilidad de que eso sea parte de nuestra purificación, sin embargo nos resistimos a sufrir el "desamor"de ellos.

Por lo que llevo visto en estos años, algunas, en el intento de no martillar su corazón dejan de expresar el amor que realmente sienten por su esposo y ellos cuando ven que la esposa no es afectiva, piensan que le debe doler la cabeza o que estará ocupada (porque a esta altura ya sabemos que no pueden ver más de lo que ven, literalmente) Ahora, si la actitud se prolonga un poco más, pueden llegar a pensar que no los quieren, pero JAMAS VAN A PENSAR QUE ELLAS LO SIGUEN ADORANDO, PERO ESTÁN REPODRIDAS Y ENOJADAS DE QUE A ELLOS PAREZCA QUE LES DA LO MISMO: tengo trabajo, tengo hijos, televisor, perro, casa y esposa. Una parece ser un objeto más en el inventario del marido.

Otras siguen dándose la cabeza contra la pared, preguntándose qué es lo que hicieron mal para que no las quieran como ellas necesitan, y otras intentamos buscar caminos nuevos.

Confieso que es difícil (y considero que más de una me va a entender) no bajar los brazos y decir: "yo ya hice suficiente, ahora que se fije él qué es lo que puede hacer". Pero mis queridas: si nosotras bajamos los brazos, la relación se viene abajo. Es cierto que las relaciones son de a dos, (nadie puede ser su propio novio). Creo sin embargo, que aunque es de a dos, el fundamento no está en el cerebro de ellos, sino en el corazón nuestro. Y por eso recae siempre en nosotras aunque pataleemos y refunfuñemos, la responsabilidad de recomponer la relación. Obvio que las cosas no van a cambiar de un día para el otro porque si lo cuidás, sos celosa; si no lo cuidás, no le das bola; si preguntás, lo estás asfixiando, y si no preguntás, no te interesa lo que hace. Pero aún así hay que seguir adelante.

Después de la reunión llegué a casa, y mi marido estaba "echado" en el sillón viendo un partido, y no pude no pensar "qué bien hecha está la propaganda de Quilmes" cuando él me invitó a ver el partido al lado suyo. Hice de tripas corazón y me senté. Creo que fue una victoria sobre mi propio corazón.

La Cristera




jueves, 29 de marzo de 2012

Ignacio B. Anzoátegui: los Reyes Católicos

Para aquellos que disfrutaron el relato sobre el Padre Castañeda, va el segundo relato.

                                              
Los Reyes Católicos
                Se llamaban Isabel y Fernando.
                Durante Su reinado tuvieron que luchar contra los moros, y por fin los echaron de España.
                También echaron a los judíos, pero no tuvieron que pelear contra ellos, porque los judíos no pelean nunca: prefieren esperar a ver quién gana, para luego ofrecer sus servicios al vencedor y de paso quedarse con la mayor parte de sus ganancias.
                Los judíos suelen engañar a los tontos, y como los Reyes Católicos no eran tontos no se dejaron engañar por ellos. Un día los llamaron y les dijeron: “Ustedes son unos sinvergüenzas que mataron a Nuestro Señor Jesucristo, y nosotros adoramos a Jesucristo crucificado. Si ustedes confiesan y reconocen que Jesucristo es Dios, pueden quedarse con nosotros, si no, váyanse pronto de España, antes de que los matemos”. Algunos se convirtieron sinceramente a nuestra religión y se hicieron buenos cristianos, otros se fueron a recorrer Europa buscando un lugar done los dejaran quedarse porque querían seguir siendo judíos, y otros tantos trataron de engañar a los cristianos diciéndoles que se habían convertido al Cristianismo. Pero los cristianos desconfiaban siempre de los judíos, y entonces los Reyes mandaron a averiguar por todo el Reino, cuáles eran los que no se habían convertido de veras. Para eso fundaron el Tribunal de la Santa Inquisición, que llamaba a los judíos sospechosos y después de interrogarlos con mucha paciencia decía: “Este se ha hecho cristiano” o “este sigue siendo judío”. Y los Reyes echaron de España a los que no se habían convertido de veras o los condenaban a muerte si habían cometido algún crimen. Por eso todos debemos alabar a los Reyes Católicos.
                También debemos alabarlos porque ayudaron a Cristóbal Colon y porque mandaron a América muchos soldados y misioneros para que ganaran estas tierras y les enseñaran a los indios a rezar y a trabajar. Nosotros somos los descendientes de aquellos soldados españoles y gracias a ellos estamos orgullosos de nuestra patria.
                Cuando vinieron los españoles no había en América ni protestantes ni liberales. Los protestantes son unos hombres completamente tontos que toman mucho té y se parecen un poco a los pobres moros y otro poco a los judíos sinvergüenzas, porque no creen en la Virgen María. Para hacerlos rabiar hay que decirles esta copla:
“Sepa el moro y el judío
Y el inglés que anda en el mar
Que María es concebida
Sin pecado original”

                Los liberales son todavía más tontos. Ellos no creen en Dios ni en la Virgen María. Ser liberal es una cosa muy fea. Cuando un niño se enoja con otro no debe decirle: “Eres un liberal”, porque los niños no deben decir malas palabras. Desgraciadamente quedan todavía en América muchos liberales. Es una lástima que los Reyes Católicos hayan muerto

miércoles, 28 de marzo de 2012

Yo quiero que este laico sea obispo

Y en lo posible, pronto.

Cito textual a continuación, y sin su permiso expreso, un texto de Jordán Abud. Me parece que está impecable.

                                  Foto del Magistrado Marcelo Domínguez.

Feria de inquietudes: la nueva materia para los saberes de salvación.

 Ante la noticia de que  ´la Sala III de la Cámara Civil y Comercial de Salta, a cargo del magistrado Marcelo Domínguez, ordenó al Gobierno provincial la adopción de medidas para hacer cesar la enseñanza obligatoria de religión católica en las escuelas públicas primarias´ y rodeado de opiniones diversas y dispares ante la medida, sería oportuno volver sobre algunos principios subyacentes al respecto.
Porque como puede y suele suceder, un mismo hecho arrastra tras de sí criterios implícitos, a menudo ambiguos cuando no contrarios a la fe o al mismo  raciocinio natural (acorralados ambos por la ideología reinante, mentirosa y miope como toda ideología).
Destacar el odio sistemático a la Santa Iglesia y el ataque a la verdadera tradición hispanocatólica de nuestra Patria, no sería más que subrayar algo obvio. Acusar al liberalismo, que traspasado a la dimensión política e infiltrado en una sana concepción de la vida social, ha hecho de la fe una dimensión privada y relativa a la caprichosa medida del interesado, sería refrescar algo advertido y pronosticado desde siempre por nuestros maestros.
En el sentido precedente, la decisión del gobierno salteño carece de toda originalidad y representa sólo un capítulo más de una agonía -moral, principalmente- que parece no terminar nunca. Pero además, laten desde el fondo de esta decisión (que desde el punto de vista del derecho positivo desconocemos íntegramente) algunos principios que intentaremos refutar escueta y esquemáticamente (lo destacado en cursiva y subrayado corresponde literalmente a expresiones que aparecieron en los medios locales de la provincia afectada).
La neutralidad religiosa no existe. El abstencionismo ante las preguntas fundamentales de la vida no es posible. El llamado laicismo -como una simulada neutralidad frente a la religión- no es dejar en suspenso la vida de la Fe, es ir en contra de ella.
Si la Justicia ordenó a la gobernación de Salta a cesar las clases de religión católica que se imparten en colegios primarios públicos, ya que se trata de "actividades lesivas a la libertad de culto y el respeto a las minorías", según dice el fallo; y si ahora el gobierno provincial deberá “adoptar las medidas necesarias para que cesen las prácticas religiosas en establecimientos públicos, nos preguntamos:
            ¿Cómo será entonces la experiencia cotidiana de la vida escolar? Claro, nos preguntamos pensando en la realidad concreta, tan ajena a las febriles elucubraciones ideológicas.      ¿Qué decirle a un niño ante la certeza inexcusable de la muerte, cómo llenar el alma inocente que se pregunta por el misterio del dolor, de la enfermedad o del final terreno que se asoma indefectible al abismo de la eternidad?
¿Hay que hacer silencio hasta el próximo decreto del ejecutivo, esperar el siguiente fallo judicial o aguardar expectante que suene oportuna la campana indicando el recreo? Ante la inocente admiración infantil frente al paisaje salteño, y la pregunta propiamente humana de su causalidad, ¿hay que negar a Dios Creador? ¿Aludimos entonces a un cosmos anónimo y azaroso que ha generado  semejante maravilla? ¿Hablamos del templo ecologista del dios sol y la diosa tierra? ¿O tal vez debamos referirlo al mérito de la última gestión de gobierno? Simplemente, una Causa se reemplaza por otras causas, pero alguna razón debe darse. ¿Hay que negar el sentido redentor de la Cruz y la esperanza de la Resurrección, y a cambio acudir al proceso de descomposición de los cuerpos y, claro, al interminable circuito reencarnacionista -para acatar dócilmente la moda reinante- , para aliviar solícitos el ansia de felicidad de todo hombre? ¿No es esto una pseudo explicación de alcance religioso para el principio y fin de la vida humana?
No hay que ser perito en sociología para notar que el vacío de la fe lo ha llenado indefectiblemente la superstición, en sus más variados y extravagantes matices, porque -como decía el querido Padre Castellani- el hombre es un animal que busca a qué atarse.
La contradicción, la falta de sustento intrínseco del relativismo, en fin, la ridiculez, todo está metido aquí en el plano  más grave que es el religioso. ¿Cuando aceptamos que el laicismo es posible o es sinónimo de neutralidad? ¿Cómo sería esa supuesta gravitación suspendida hasta el infinito frente al paso del tiempo y de las preguntas fundantes e ineludibles para todo hombre?
¿Como sería el planteo que el mundo propone y que se supone que debemos acatar? ¿Hay que reconocer que la Iglesia es Madre y que Dios es Padre, pero sin tratarlos en serio como tales porque sería fanatismo?
¿Hay que dejar de recitar el Avemaría, descolgar el Crucifijo y abandonar el rezo del Rosario, pero hay que parar el país por el carnaval -con todas sus notas de paganismo lujurioso e idolátrico-, es obligatorio por decreto hablar de los jóvenes soñadores y revolucionarios de la década del ´70 que tanto lucharon por un paraíso en la tierra, de la segunda guerra mundial según categorías ideológicas de los vencedores, y venerar al masón Sarmiento con sometimiento reverencial y dogmático? ¿Hay que prohibir a un niño que dé gracias a la Providencia por el pan de cada día y que vaya creyendo que absolutamente todo es por mérito y fatiga de él o de sus padres? No tendremos así hijos piadosos y justos, pero sí tendremos a la segunda y única alternativa: el superhombre nietzcheano, ególatra y blasfemo. 
Insistamos pues: frente a la verdad no es posible el escepticismo.
Así como ni el relativismo en todo ni el escepticismo absoluto existen, tampoco es cierto el pacifismo falaz que elimina cualquier tipo de confrontación o que huye pavoroso de todo atisbo de incompatibilidad.
¿Cuándo entenderemos que la vida es una milicia -desde luego, en primer lugar librado en el corazón de cada hombre-?, ¿cuándo aceptaremos que los enemigos de Dios y del orden lo tienen claro, y nosotros no siempre? ¿Quieren neutralizar la fe católica, quieren expulsar a Dios de las escuelas, quieren negar el reinado de Cristo? Que lo hagan, porque son sus enemigos, pero no podemos acoger ingenuos el tono paródicamente diplomático, porque es un contexto de agonía y de contienda el único que cabe ante el dilema de dos amores que se excluyen mutuamente.
Los católicos hemos aceptado los términos de la subversión para el obligado quiebre de lanzas y todo ha consistido en entregar las armas sin luchar, porque engañados creímos que la confrontación y el combate son una sugestión de alucinados o paranoia de unos pocos. Sin embargo,  hay una confrontación inevitable. Basta de sofismas, argucias y una batalla subversiva y por la espalda en la que parecen ser especialistas.
Frente a Dios no se puede ser neutral, y frente al Verbo Encarnado la historia y los bandos se dividen para siempre en dos. Frente a Quien ha dicho que es Rey, sólo caben dos caminos: escupirlo y abofetearlo con estridente rasgado de vestiduras, o arrodillarse sumiso frente a El y correr luego al sepulcro para gritar al mundo que ha resucitado porque es Dios. 
El juez Marcelo Domínguez dispuso prohibir que el rezo y otras prácticas del catolicismo sean obligatorias para todos los niños, fundamentando la decisión en la necesidad de garantizar la imparcialidad y la libertad de conciencia.  Sepámoslo, católicos y no católicos: El no rezo también es una actitud activa, es una toma de postura frente a Dios y al misterio. 
Si tomamos en serio al que dijo Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14, 6), hemos de entender que tal afirmación no es precisamente una proposición secundaria o lateral. Sus enemigos han captado muy bien el alcance de la sentencia y por eso lo combaten.
¿Qué le dice al hombre moderno el dictamen divino: Quien no está Conmigo está contra Mí (Lc 11, 23)? ¿Cuál es el punto intermedio que han hallado o la laxitud en la sentencia para proponer una tercera opción? El laicismo es odio a Dios, al Dios verdadero, es rechazo de la verdad y deserción de la eternidad.
¿Cómo se hace para tomar relativamente que el que  cree en El, no es condenado, el que no cree ya está condenado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios (Jn 3, 18)? 
En tercer lugar, y posiblemente la herida más profunda para la vida de la fe: algunos parecen desconocer que hay una contradicción, una incompatibilidad absoluta entre el relativismo y el mensaje evangélico, que nos pide ser sal de la tierra. El apostolado no es un taller de inquietudes ni está en juego la afiliación a un club de beneficencia. No es un voto telefónico lo que pide la Buena Nueva, sino el alma y la vida entera. 
El ministro de educación Roberto Dib Ashur consideró que la asignatura “debe ser más abarcativa” y que se está estudiando la forma de concretarlo. El tema es que si es más abarcativa deja de ser católica, paradójicamente, porque la Iglesia es abierta y tolerante con la gente pero no con las ideas.  
Por otra parte se ha querido equiparar tal medida a la lógica de un prospecto farmacológico, como si fuera imposible desestimar las contraindicaciones -como es enseñar la religión católica, claro- pero enfatizando los principales efectos terapéuticos y demás beneficios de la dosis.  
La enseñanza de la religión en las escuelas públicas -dijeron algunos- constituye un derecho de los padres y de los niños y niñas y un deber de los establecimientos en función del desarrollo integral de los alumnos. Las convicciones religiosas son un factor positivo en la vida personal y social. Peligroso beneplácito a nuestro entender. Como si debo decir siempre la verdad porque las rabietas no expresadas son patógenas para el hígado o  si debo vivir alegre porque la expansión vital de un alma gozosa mejora el funcionamiento arterial y la calidad de vida. El deber de justicia por el cual debo ser veraz siempre y la herencia eterna de los hijos de Dios que me hace vivir anticipadamente la alegría del Cielo, ¿qué lugar ocupa en este extraño escalafón de prioridades y exigencias?
Doblemente peligrosa en realidad tal afirmación, porque las convicciones religiosas son muy buenas para la vida, sólo si son verdaderas. Triple falacia en rigor, porque se ha invertido el razonamiento. No es que Dios viene bien para cubrir un costado que han descubierto eminentes filósofos o el  mismo ministro de educación, sino que ese anhelo de salvación responde a su fin último para lo cual está hecho desde el principio, que es Dios Creador.
Mayor ambigüedad aún: la educación religiosa escolar no puede pretender llevar a la persona a adoptar una determinada religión sino que debe reducirse a presentar al alumno los elementos indispensables para que éste pueda tener una ilustración completa acerca del hecho religioso y a plantearse personalmente su realidad en este campo. Es un planteo confuso, porque la transmisión de la fe  no es  una ronda de opinión. Por lo demás, desde luego que el corazón humano es el último receptáculo que acepta libremente la fe.
La educación y el trabajo social son las acciones más valoradas de las iglesias. A la Iglesia Católica se le exige mayor compromiso con los pobres y la defensa de los DD.HH. Qué decir que ya no esté escrito mil veces sobre la perversión del mensaje evangélico o sobre el tercermundismo. Como católicos, no es lo primero sostener  el libre ejercicio del culto. No, el primer deber es proclamar el reinado de Cristo. Es anunciar a todo el mundo el mensaje del Evangelio. Es la vocación misionera y testimonial de la Iglesia, que tiene a las piedras aguardando expectantes por si Ella no hablara. Se dijo que la Iglesia no hace proselitismo.  Desde luego, pero hace apostolado, a riesgo de condenarse si no lo hiciera. 
Finalmente,  por si esta falacia del escepticismo dogmático no fuera suficiente, debemos soportar la manipulación política en manos del sistema, que utiliza sus garfios sólo para mantenerse maquiavélicamente en el poder, a costa de cualquier inmoralidad. 
Cómo contrasta el totalitarismo del estado para imponer sus ideas  con las limitaciones a la manifestación pública de la Fe.  
Cuando les conviene acuden frenéticos al mágico consenso de la mayoría inapelable; cuando no, al respeto por las minorías. Para este tema  la mayoría no es decisiva. Para otras elecciones, sí. Por suerte nunca creímos en el sufragio universal ni en la soberanía popular.
Marcelo Domínguez consideró que en el caso estaba en juego “la dignidad del ser” y sostuvo que “el Estado –sea nacional o provincial- no puede sugerir, orientar o fomentar un credo, máxime en un sector vulnerable como el de los niños”. No puede fomentar un credo -burda falacia, como dijimos- pero sí puede sugerir e imponer criterios explícitos para la conducta moral, puede cambiar la historia y falsificarla, puede atropellar la autoridad paterna y arrasar con los vestigios de pudor y sana costumbre que por gracias divina aún quedan en nuestra Patria.
No obstante, mal hacemos si creemos que la catolicidad en las escuelas se reduce a enseñar una materia, por más valiosa y prioritaria que fuese, como la cultura religiosa. Para que una comunidad educativa -que eso es un colegio- sea católica no alcanza con que su nombre aluda a un santo, por recomendable que esto sea. Una escuela es católica si el docente está  dispuesto a testimoniar la verdad y morir por ella, si en la cátedra de la Cruz remata todo servicio a la verdad, si existe una verdadera arquitectura del saber reflejada en el orden y la primacía de las materias, si hay un sano desprecio por la burocracia inútil y un rescate de la pedagogía de los arquetipos, si tanto directivos, docentes como alumnos quieren en serio ser santos, si no hay complicidad sino desprecio frontal al mundo como enemigo del alma.
Cuando aún no terminamos de asimilar la tristeza de este nuevo ataque a la Fe, el endemoniado fantasma del aborto ha dado un zarpazo letal usando como escudo la etiqueta ´violaciones´, palabra talismán que ha arrastrado confusión, equívocos, omisiones y mentiras. Que los enemigos de Dios y de la Patria no van a tener que oír recitar el Avemaría ya lo sabíamos, ahora pueden asesinar inocentes y -llegado el caso- también salir a violar si lo desean. Porque en definitiva parece que de eso se trata: del capricho del mundo hasta el odio a Dios o del amor a Dios hasta el desprecio del mundo.
Tal vez aún desconozcan que no es en el congreso sino en las catacumbas el ámbito donde los cristianos  prometemos fidelidad a la Verdad. Y no son los plebiscitos sino los Mandamientos los que indican el norte.
 ¡Nuestra Señora de los Dolores, ruega por nosotros! ¡Jesús Misericordioso, te piedad de la Argentina!
                                                                Jordán Abud

martes, 27 de marzo de 2012

La historia del noviazgo entre una neocon y un neotradi (Parte IV)

Dialogando de la manera que lo hacían, si bien las asperezas se iban suavizando, seguían quedando cosillas en el tintero. Pero no sólo a nivel eclesiástico, sino también a nivel humano.

Como el tiempo iba pasando y la posibilidad de concretar en matrimonio fue la que siempre estuvo en vista, ambos pensaban cómo hacer para modificar o aceptar aquellas cosas que no veían que fueran actitudes constructivas.

Por suerte, Ana tenía una excelente relación con su madre. Compartían todas las mañanas unos mates, luego se iban a caminar y más tarde cada una a sus actividades. Esos ratos compartidos, tanto por la mañana como por la tarde eran para ambas "pepitas de oro espiritual". Maica -así es como le decían a la mamá de Ana, ya que le parecía que María del Carmen era muy largo- disfrutaba de ver crecer a su hija. Además veía que si bien era testaruda tenía buen corazón y a la larga, cuando estaba equivocada, sabía agachar la cabeza y dar marcha atrás. Obviamente la relación no era color de rosa, pero en general era una relación muy buena.
                                                                 

En un momento, Maica notó que Ana empezó a estar más seria. Esperó un par de días, para ver si Ana le contaba por propia iniciativa qué era lo que le pasaba, pero como no le decía nada, tomó la posta y le preguntó:
M: Hija, ¿está todo bien?
A: mmmsi
M: ¿pero por qué estás seria?, hace un par de días que te noto rara.
A: No sé mami, debe ser que estoy cansada.

Luego de este intercambio de palabras, Ana sabía que Maica iba a seguir con el interrogatorio de la Gestapo, hasta que supiera que le pasaba. Por otro lado, Maica, sabía que cuando Ana decía que estaba cansada, era porque no sabía como empezar, pero que seguro tenía algo para decir. Así fue como la mañana siguiente cuando salieron a caminar, Ana le contó:
A: Sabés ma, en realidad sí me pasa algo. El otro día estuve hablando con Guille de cuando nos casemos, y en un momento él empezó a hablar del tema de la catequesis de los chicos... y para variar nos trenzamos otra vez. Yo sé que él no es imprudente, pero a veces es tanto el miedo que tengo de que quiera imponerle a los hijos puntos de vistas parciales... no sé. Yo no quiero hijos "tirabombas". Tampoco quiero naboletis que no puedan tener visión crítica, pero sinceramente no sé si voy a poder manejar interior y exteriormente esta situación.

Y así, detallando más cosas de la conversación que había tenido con Guillermo, Ana logró desahogarse con su madre, la que por suerte, además de sentido religioso y sobrenatural, tenía mucho sentido común. Luego de que su hija se descargó, la madre no pudo más que largar una carcajada y empezar a desenrollar la madeja de su hija.

Así fue como Maica le explicó que la educación de los hijos, es algo que si bien se planifica, no hay recetas magistrales, porque además los hijos son como los dedos de las manos: todos diferentes. Cuando los chicos empezaran a llegar, ellos tendrían tanta felicidad y tantas cosas para hacer, que las rencillas "intelectuales" quedarían sepultadas por un millón de cosas... y así pasarían del plano intelectual al plano real. Ojo, no es que el plano intelectual sea irreal... solo que a veces, si uno se pierde en análisis de laboratorio puede dejar de ver para qué cuernos estaba analizando tal o cual situación. Y así, en la medida que Guille fuera descubriendo la dimensión esponsal y materna de Ana, y ella descubriera la dimensión esponsal y paterna de él, ambos comenzarían a confiar mucho más de lo que actualmente lo hacían. Ambos tenían buena voluntad, y Maica se resistía a creer que dos chicos tan buenos no puedan entenderse. Evidentemente ambos iban a tener que resignar cosas, pero esa resignación no los haría infelices, sino más plenos.

Continuará...

lunes, 26 de marzo de 2012

¡Quiero que vuelva Castañeda!

                                                             

... o que alguien tome su lugar. Quisiera imaginar a algún consagrado (abro el juego, no sea cosa que crean que son sólo los obispos los inactivos: Sacerdotes, diáconos, hermanas, religiosos, etc.) reproduciendo palabras, como por ejemplo, las de Castañeda a Rivadavia. ¡Pensar que el curita fundó más de 11 pediódicos para expresar sus ideas contrarias al gobierno que atacaba la religión! Fundó más de 11, cuando no había computadora, ni impresoras como las de ahora, ni internet...

Voy a tomar de otro memorable compatriota, una parte del relato de "Pequeña historia argentina para el uso de los niños" cuyo prólogo advierte:

"...Convencidos de que nada hay más pernicioso que la preparación liberal con que se adormece a nuestra niñez, destinada, precisamente, a vivir un destino antiliberal en un país con destino antiliberal -de aquí el desarraigo de tantos educandos- hemos encargado a uno de nuestros escritores la redacción de esta historia argentina, que, por serlo realmente, dará a sus pequeños lectores el sentido de su nacionalidad".

Este escritor es Ignacio Braulio Anzoátegui, de quien otro día hablaremos más largo y tendido. La parte que cito a continuación, es la que dedica al P. Castañeda. Recuerden que es un relato "para niños":


   "No era obispo ni lo invitaron a Norteamérica. En esa época no se hacían grandes colectas ni se hacían pobres discursos. Cuando un cura necesitaba plata para su Iglesia lo llamaba al primer rico que pasaba y le decía: "déme 100 pesos" o "déme doscientos pesos" y el rico, le daba la plata y el cura le decía: "que Dios se lo pague" y nadie sabía quien era el rico que le había dado esos pesos al cura. Además, en esa época, los curas no dejaban nunca su parroquia ni viajaban en un avión ni iban a la casa de los masones para decirles: "¡qué bien le queda su renguera!" o "me siento muy honrado de que Jesucristo haya sido judío, porque los judíos son masones".
   Si al Padre Castañeda lo hubieran invitado a Norteamérica, hubiera contestado: "Váyanse a la puta madre que los parió" y además les hubiera dicho otras cosas que no se deben decir delante de los niños. A él no le interesaba la propaganda. Lo único que le interesaba era pelearlos a los liberales y hacerlos entender que no podían llevárselo todo tan de arriba. Porque los liberales de entonces creían que todos los hombres querían ser liberales. Y también en eso los liberales estaban equivocados. Los hombres de entonces eran unos hombres muy decentes que no podían pasar a los judíos.
   Además, los curas de entonces no tenían miedo de quedar mal con los políticos. Cuando un político se metía con ellos o hacía una ley medio sinvergüenza, el obispo lo llamaba al cura más gritón y le decía: "usted tiene que contestarle a este animal" y el cura le decía: "está muy bien, Señor Obispo" y el domingo siguiente se subía al púlpito y empezaba, por ejemplo: "El señor Rivadavia ha hecho una estupidez. Ustedes tienen obligación de desobedecer a los gobernantes que se llegan a nosotros con ideas extranjeras. Hay que terminar con esa clase de gente. Cuando ustedes quieran hacer una revolución, pueden contar conmigo, porque los curas están para eso: para pelear a los malos y defender a los buenos. Los curas no están para hacer componendas ni para dejarse invitar a comidas por los enemigos de la patria: están para salvar a las almas aunque para salvarlas sea necesario agarrarse a tiros, por más obispos que sean: porque los curas y los obispos no son empleados del gobierno sino sirvientes de Dios y pastores de las almas que Dios pone bajo su cuidado, y los pastores no tienen que andar mucho entre los lobos, si es que no quieren parecer entregadores. El señor Rivadavia es un lobo que se ha metido entre nosotros. Ustedes saben lo que hay que hacer con los lobos y yo sé como tengo que ayudarlos. No tienen más que decirme: ahora. Pero, les advierto que si ustedes tardan mucho en  decírmelo, iré yo solo a sacarlo a patadas de la Casa de Gobierno."
   Así pensaba y así predicaba el cura Castañeda. Por eso ningún gobierno lo quiso hacer obispo y ningún masón lo invitó a su casa. Porque era un cura que tenía todo lo que hay que tener."



Es uno de los libros con los que más me descostillé de risa. Para mi, no tiene desperdicio. Estaba tratando de imaginar qué haría el P. Castañeda en esta situación política y eclesial... 

sábado, 24 de marzo de 2012

Un artículo para el incendio opinológico

Otra de mis páginas navegadas http://www.info-caotica.blogspot.com.ar/

Lo copio textual. Me parece que es uno de esos tantos textos acusados de ser "filolefe". Creo que el dato está bueno, que la historia se entiende. A esta altura, ni acuerdistas ni no acuerdistas saben en qué quedará el asunto de la fraternidad. Ojalá llegue a buen puerto, ya que son hermanos nuestros, no "separados" sino nuestros de verdad.
A mi, lo que me parece mejor, sería que lleguen a un acuerdo, y después hagan lo que se les cante, pero solo luego de estar en "comunión plena"... Así... hagan como hace Kiko, que le dan un plazo para reformar los errores litúrgicos, no los reforma, y en medio minuto le aprueban el "Camino"... (será el ancho???) Igual aclaro: no me molestan lo que tienen de bueno en el Camino, que algunas cosas tienen, sino lo que tienen de primaveral. Y la gente del Camino también es buena gente, aunque bastante "quintita"... como la gran mayoría de los nuevos movimientos y congregaciones.
Resumiendo: ya que tenemos tanto espacio en la Iglesia para lo novedoso, hagamosle un lugarcito a lo de siempre... y después vemos como nos ponemos todos en vereda, si cantamos en latín o castellano, etc. Pero dejemos de dar vueltas muchachos!!!!!

 

¿Filochinistas?

El régimen comunista de China creó en 1957 la Asociación Patriótica Católica China (APCC) que es un organismo que busca someter a la Iglesia católica. La APCC plantea varios problemas: obstaculiza la libertad de la Iglesia y la somete al control estatal; consagra obispos sin mandato pontificio y les confiere misión canónica con independencia de la Santa Sede; y tiene diferencias doctrinales, derivadas del control gubernamental en la formación de los seminarios.
De acuerdo con el Departamento de Estado de los Estados Unidos (Informe de 2010), se calcula que hay un total de 12 millones de católicos en China. Unos 5,3 millones de fieles asisten a los lugares de culto de la APCC, que cuenta además con más de 70 obispos, 3000 sacerdotes y religiosas, 6000 parroquias y lugares de culto y 12 seminarios sometidos a la incidencia del gobierno. 
Esta situación hace que en China existan obispos fieles al Papa que han sido consagrados de manera pública, o en la clandestinidad, pero que ejercen un ministerio legítimo. Y otros que fueron consagrados sin mandato pontificio por presiones de la APCC. Muchos, luego de su consagración han reconocido la potestad del Romano Pontífice,  han regularizado su situación canónica y se les dado una misión canónica. Pero otros, no han realizado ningún reconocimiento.
La información sobre la APCC resulta útil para poner en contexto una parte de la entrevista al cardenal John Tong Hon que se publica en la vecina Infocatolica:
Quisiera hacerle una pregunta sobre algo ocurrido bastante tiempo atrás. ¿Es cierto, Eminencia, que usted estaba presente en la ordenación episcopal del obispo Aloysius Jin Luxian, ocurrida veintisiete años atrás?
Sí, estuve presente en aquella Misa. Era 1985. Yo entonces era un sacerdote de la diócesis de Hong Kong y desde 1980 dirigía el Holy Spirit Study Centre [el autorizado centro de investigación sobre la vida de la Iglesia en China]. Jin me pidió que estuviese presente. Quería tener mi apoyo en ese momento. Me había dicho que estuvo en prisión, que quería conservar su fe y su comunión con la Iglesia universal y que mandaría cartas a Roma para reiterar su sumisión a la Sede Apostólica y al primado del Papa. Decía haber ponderado todo en conciencia, y que en ese momento histórico le parecía que no había otro camino más que aceptar la ordenación episcopal. Dadas las circunstancias, le parecía una opción obligada para que siguiera adelante la diócesis de Shanghai y salvar el seminario. Siete años atrás la Santa Sede acogió sus pedidos y lo reconoció como obispo legítimo de Shanghai. Pero estas son cosas pasadas. Ahora hay que mirar hacia el futuro…
Aloysius Jin Luxian aceptó convertirse en obispo de Shangai en 1985, con la aprobación del gobierno, pero sin el mandato pontificio. Su ordenación fue ilegítima para el derecho de la Iglesia.  Y cabe aclarar que si el neocardenal cumplió la función de co-consagrante en la ceremonia, imponiendo las manos y recitando la oración, fue coautor de un delito. Pero resulta que en 2005 el obispo Jin Luxian "organizó" la consagración de su sucesor in pectore, Giuseppe Xing Wenzhim, este sí nombrado por el Papa, “elegido” por la diócesis y aprobado también por el gobierno Chino. Una "operación" diplomático-eclesial por la que también obtuvo para su episcopado la legitimación canónica y una invitación a Roma para el Sínodo sobre la Eucaristía al que finalmente no pudo asistir, todo ello 20 años después de su ilícita consagración episcopal.
Las ordenaciones sin mandato en China han llevado a que el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos emitiera una declaración sobre el delito de consagración ilegítima previsto en el canon 1382. El texto recuerda que hay circunstancias atenuantes que excluyen la pena u obligan a mitigarla, entre las que destaca la coacción por un miedo grave, aunque lo sea relativamente, la necesidad o el evitar un grave daño. Circunstancias atenuantes que toda aplicación equitativa de la ley canónica debe tener en cuenta. Y como lo ha recordado el comentarista Ludovicus, las atenuantes objetivas debieran tenerse en cuenta tanto para los chinos como para el caso del Arzobispo Lefebvre. 

Los ministros de la CSJN



Catecismo de la Iglesia Católica2272 La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae” (CIC can. 1398), es decir, “de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito” (CIC can. 1314), en las condiciones previstas por el Derecho (cf CIC can. 1323-1324). Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad.

Es de público conocimiento la última deposición de la Corte Suprema de justicia de la nación. Ya hablé del tema. Este articulito es sólo a título ilustrativo. 


viernes, 23 de marzo de 2012

Una reflexión, y un globo pinchado: el ego.


Estaba mirando algunos apuntes de un libro que leí hace un tiempo, y me encontré con algo interesante para compartir. Lo saqué del libro "El sacerdocio del corazón", que tiene un par de enfoques que vale la pena rumiar.
Esta parte me gusta porque nos pincha el globo, sobre todo para las creídas como yo, que dos por tres se hacen problemas porque no avanzan en la vida espiritual... Consideré que este palo era para mi gallinero, y supongo que quizá sea para algunas más. Vale la pena pensarlo un poquito, y de paso, si nos entra en el coco, le damos un poco de paz a nuestro pobre confesor!!!

"A otros en cambio la propia mirada los condena y los paraliza. Son terribles con ellos mismos, sin ninguna misericordia para con sus debilidades. En realidad están desilusionados porque no son perfectos, y su sentimiento de inferioridad no es otra cosa que orgullo disimulado, un deseo no consciente de ser considerados buenos para ser reconocidos o, simplemente, amados…( )  No es casualidad que el segundo mandamiento nos exija amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, pues tenemos muchas dificultades para amarnos como somos. Pero no podemos amar al otro si no nos aceptamos a nosotros mismos, si no aceptamos la mirada de Dios sobre nosotros y recibimos su amor."

La historia del noviazgo entre una neocon y un neotradi (parte III)


Como les venía contando, Ana comenzó a pensar un "plan de acción" para lograr que Guille viera las cosas como ella las veía, o al menos quería sembrar en él una inquietud. Sabía que era inútil querer lograr que él terminara cantando con una guitarrita en la mano... pero tampoco era a eso a lo que ella apuntaba. Ella simplemente quería que su corazón estuviera más abierto, que tuviera una actitud más de "escucha".




Por lo pronto, como sabía que era difícil por el temperamento que ella misma tenía, y no quería claudicar en esta lucha, una tarde se fue a rezar a la Parroquia y comenzó a anotar una serie de propósitos en un cuaderno. Anotó lo siguiente:

"Propósitos para que Guille conozca la parte de la Iglesia que le falta conocer:
1º) cuando se ponga a discutir y esté claramente ofuscado, lo voy a escuchar sin retrucarle absolutamente nada. 
2º) sólo una vez que termine de decir lo que tiene para decir, voy a introducir alguna pregunta que lleve la conversación al terreno que a mi me interesa.
3º) cuando venga con algún librito para leer, o algún artículo que encuentre, lo voy a leer, pero a cambio le voy a pedir que lea uno que me guste a mi.
4º) tengo que intentar no poner cara larga cuando me lleva a misa tradicional. 
5º) tengo que leer el evangelio más seguido, así cuando me saque a colación los pasajes en los que Jesús se enoja, le enumero (sin enojarme!) los pasajes en los que Jesús practica la misericordia, aún sabiendo que son esos mismos los que luego lo entregarían."

A los pocos días de comenzar su propósito, Ana vio resultados. Guillermo había cambiado completamente de humor, y gracias a que ella no se enojaba, él exponía más tranquilo los motivos que tenía para adoptar la posición que adoptaba. Por otra parte, Ana notó que estaba mucho más receptivo y que le empezaba a reconocer cosas que tiempo atrás era impensable que reconociera. 

Una de las cosas que Ana se dio cuenta, al comenzar su "táctica", fue que el problema tradicional iba mucho más allá de la Misa. Por ejemplo, para ella, los documentos "magisteriales" no tenían nada de trágico. Ella había leído Lumen Gentium, Nostra Aetate, la Sacrosantum... y los pasó sin pena ni gloria. Para Ana, los desastres "postconciliares" se debían a malas interpretaciones, y no a malas intenciones. Conversando con Guille, empezó a entender que de algún modo "algo" había cambiado, y del "pérfidos judíos" preconciliar, al "hermanos mayores" postconciliar, había mares de tinta y discusiones teológicas terribles. 

Por su parte, Guille comenzó a entender que las cosas en la Iglesia no eran 1+1=2. La Iglesia era el único lugar en el mundo en el que esa suma puede dar cualquier resultado. Porque a veces, no alcanza ni la buena formación, ni la buena doctrina, ni los mejores libros, ni los mejores  obispos... La libertad de los hombres es inexplicable. Además, comprendió que la vida cristiana estaba compuesta por muchas partes importantes, y que si bien el "religarse" a Dios por medio del acto de adoración más digno al que se pueda asistir, seguía considerando que era lo más importante; entendió que imitar y reproducir la vida de Cristo en uno mismo, es de alguna manera el signo que reproduce y muestra cuan hondo caló en nuestro corazón Su mensaje. Por eso mismo, Guillermo comenzó a ser mucho más prudente y cauto en los juicios que emitía, y en lugar de mandar a la hoguera de la opinión a todos, comenzó a seleccionar sólo a algunos...

Continuará...


jueves, 22 de marzo de 2012

Poesía para la esposa de Don Paco Pepe


                                              

Demás está decir lo agradecida que estoy con Paco Pepe por los comentarios sobre este humilde y pequeño blog.

Leí que él tiene ganas de venir a Argentina, y su señora está... digamos "dudosa" por el tema del avión.

Vaya mi poesía, para ver si la convenzo de que venga!



Señora de Paco Pepe
Fernández de la Cigoña
yo vengo a deciros Doña
que tenéis que viajar pronto
y por eso haré el raconto
de las bondades del viaje
y os convenceré tan pronto
que armaréis el equipaje.

Por lo pronto en el avión
dormiréis como angelito
porque con solo un poquito
de pastilla relajante
la vida de tripulante
(que hace mucho no ejercito)
 será más reconfortante
y el miedo quedará en mito

Cuando lleguéis a Argentina
después de la bienvenida
haremos la recorrida
por los mejores lugares
iremos a algunos bares
tomaréis nuestra bebida
comeréis nuestros manjares
y entenderéis nuestra vida.

Charlaremos muchas cosas
con su marido y el mio.
Luego del cuento del tío
para que ellos se vayan
(porque si no no se callan)
hablaremos con más brío:
¡dos esposas de dos tradis
pueden hacer mucho lío!

Lo que si debo avisarle
(quien avisa, no traiciona)
es ver si usted se gestiona
un especial pasaporte
verá, es que aquí el transporte
tiene días complicados
y la visa antipiquetes
te piden en todos lados.

Desde ya le voy contando
quienes son los piqueteros
ellos, sanos compañeros
que pululan por las calles
provocándole los "rayes"
a la gente que maneja
pues cuando cortan las calles
todo el mundo se les queja.

¡Pobres ellos, pobrecitos!
son los hijos del sistema
y guay! quien dé el anatema
de los "grandes idealistas";
atrás quedaron carlistas
y patricios argentinos:
¡los soldados kirchneristas
son dueños de peregrinos!

Salvo por ese detalle
venga Usted ya con confianza
serán días de bonanza
y de historias divertidas.
Lloraremos las partidas
de tan queridos hermanos
 que entraron en nuestras vidas
¡ya jamás serán lejanos!





Me c... en el feminismo

                                                       

Aunque reconozco que no es muy fino, creo que es el título que mejor le va a este intento de poesía, (que tiene una horrorosa métrica... hice lo que pude, y no me ofendo si alguno me manda alguna sugerencia "lingüística" o de "métrica").


Va la poesía.


Feminismo: machismo disfrazado!
Que no supo marcar la diferencia
Que por resaltar, perdió la esencia
De lo tierno, lo fuerte y lo divino
Que guarda nuestro “ser femenino”
Y no lo va a reemplazar ninguna ciencia
Porque así lo dispuso el Uno y Trino
Para sanar del mundo las carencias.

Femeninas! Eso es lo que quiero!
Que valoren lo que las distingue
Porque este mundo nos extingue
Bajo apariencia de liberación:
no es mas que burda y cruel limitación
Y dialéctica que siempre finge
Soltar cadenas, dar liberación
Y acallar a todo lo que nos restringe.

Ha tiempo nos vienen machacando
Que iguales somos TODOS Y TODAS
Y aquí creo, más que modos y modas
-“inclusión” ridícula y notoria-
Nos quieren meter en la “memoria”
Una de las tantas infelices podas
Quitando de toda nuestra historia
Las canciones de cuna y los anillos de boda.

Parece que nos hemos olvidado
Que no estaba “por fuera” el regocijo
Y que para sortear el acertijo
De la búsqueda de la felicidad
Se dio que ahora en la modernidad
Ya no se usa la palabra “hijo”
Ni marido, porque ya en verdad
“no nos importa tener nada fijo”.

¡Pues caramba, que así yo no quiero,
Que me quiten la femineidad
Los que descubrieron que era verdad
Que en nuestro regazo se gestaba todo!
Y por eso quiero ser yo de otro modo
Poniendo al servicio de la humanidad
Mi fe combativa y lucha codo a codo
Para que florezca otra cristiandad.