viernes, 30 de marzo de 2012

Reunión de brujas

El otro día tuvimos algo así como un simposio de brujas con unas amigas. La verdad que fue reconfortante ver que una no es ni más ni menos que una mujer, común y corriente (a veces con mucha corriente eléctrica).
Una comenzó a contar el esposicidio sentimental que había cometido su marido. Automáticamente, saltó otra que redobló la apuesta, contando otra anécdota del suyo, y así una tras otra (éramos aproximadamente 9) empezamos a ver que si cambiábamos nombres, la cosa era igual. No sé si son todos iguales, pero creo que al menos puedo decir que son bastante parecidos.

                                            
Ahora bien, lo que nos preguntábamos con las chicas era lo siguiente: cuando un hombre no entiende algo que le decimos, no se hace mayores problemas: no lo entiende y punto. Sigue con otra cosa. Para nosotras eso es TERRIBLE e IMPENSABLE. No sé por qué se nos da por el cientificismo a la hora de entender a los hombres y buscar la “causa formal, material, eficiente y final” de lo que dijo o hizo. Encima queremos adivinar lo que pensó y aunque a veces considero que realmente sabemos mejor que ellos que es lo que piensan, muchas veces ellos simplemente NO PIENSAN y nosotras daaaale con la preguntita.

Ya escuchamos a Pilar Sordo, ya vimos películas y leímos libros respecto a cuan diferente pensamos, pero a la hora de hablar sobre el tema con "ellos", vuelve la pasión, la intranquilidad, y el derrotismo de pensar que jamás los vamos a entender. No sé si lo que nos molesta es eso, o la maldita idea subterránea de saber que, para cambiarlos a ellos tenemos que cambiarnos primero a nosotras.

Me parece que a cualquier persona, a la hora de cambiar quiere mirar para otro lado, o ponerse en justiciero de la vida y los afectos. Es muy difícil pensar a veces, que la persona que uno eligió para toda la vida pueda ser tan "impermeable" a los sentimientos que expresamos. Pareciera que en definitiva, no aceptamos que quizá sea "ese" el modo que elige Nuestro Señor para purificarnos, y nos hacemos mil ideas sobre lo que "debería ser" la relación esponsal y no vemos la que hay. Simplemente deberíamos aceptar al menos la posibilidad de que eso sea parte de nuestra purificación, sin embargo nos resistimos a sufrir el "desamor"de ellos.

Por lo que llevo visto en estos años, algunas, en el intento de no martillar su corazón dejan de expresar el amor que realmente sienten por su esposo y ellos cuando ven que la esposa no es afectiva, piensan que le debe doler la cabeza o que estará ocupada (porque a esta altura ya sabemos que no pueden ver más de lo que ven, literalmente) Ahora, si la actitud se prolonga un poco más, pueden llegar a pensar que no los quieren, pero JAMAS VAN A PENSAR QUE ELLAS LO SIGUEN ADORANDO, PERO ESTÁN REPODRIDAS Y ENOJADAS DE QUE A ELLOS PAREZCA QUE LES DA LO MISMO: tengo trabajo, tengo hijos, televisor, perro, casa y esposa. Una parece ser un objeto más en el inventario del marido.

Otras siguen dándose la cabeza contra la pared, preguntándose qué es lo que hicieron mal para que no las quieran como ellas necesitan, y otras intentamos buscar caminos nuevos.

Confieso que es difícil (y considero que más de una me va a entender) no bajar los brazos y decir: "yo ya hice suficiente, ahora que se fije él qué es lo que puede hacer". Pero mis queridas: si nosotras bajamos los brazos, la relación se viene abajo. Es cierto que las relaciones son de a dos, (nadie puede ser su propio novio). Creo sin embargo, que aunque es de a dos, el fundamento no está en el cerebro de ellos, sino en el corazón nuestro. Y por eso recae siempre en nosotras aunque pataleemos y refunfuñemos, la responsabilidad de recomponer la relación. Obvio que las cosas no van a cambiar de un día para el otro porque si lo cuidás, sos celosa; si no lo cuidás, no le das bola; si preguntás, lo estás asfixiando, y si no preguntás, no te interesa lo que hace. Pero aún así hay que seguir adelante.

Después de la reunión llegué a casa, y mi marido estaba "echado" en el sillón viendo un partido, y no pude no pensar "qué bien hecha está la propaganda de Quilmes" cuando él me invitó a ver el partido al lado suyo. Hice de tripas corazón y me senté. Creo que fue una victoria sobre mi propio corazón.

La Cristera




2 comentarios:

  1. Con todo respeto, estimada Sra.: es cierto que a veces en nosotros, no hay más que lo que se ve. Y he conocido a más de un marido agradecido porque su mujer decidió dejar de "dar a entender", para pasar a "decir de frente". Puede que así y todo parezcamos impermeables, pero créame: cuando un hombre encuentra una mujer franca y directa, se sienta a pensar y valora lo que tiene.

    Cuestión al margen: en su perfil no aparece ningún mail de contacto. Sería tan amable?

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    1. Estimado: le agradezco el comentario. El mail de contacto es cristeradelsur@yahoo.com.ar
      saludos!

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