jueves, 5 de abril de 2012

Cardenal Ortega: ¿prudente o cobarde?

http://www.damasdeblanco.com/noticias/detallenoticia.asp?id=954

Era sabido que el Papa no las iba a recibir... Yo no sé decir si el Papa no supo (cosa probable) o no las quiso recibir (cosa probable también). La primera la considero probable porque ya sabemos como se manejan las conferencias episcopales. La segunda es porque de haberlo sabido, pudo el Papa considerar que no fuera bueno para los fines que intenta conseguir en Cuba, y así una reunión con Las Damas de Blanco, hubiera embarrado antes que allanar el camino.

Sea como fuere, el otro día pensaba que aunque el régimen es una pésima cosa para los cubanos... ¿que viene después del régimen? Los cubanos no son como los rusos, se me hacen un poco más simpaticones y sencillos. Ahora, ¿están realmente listos para cuando el comunismo se vaya? ¿Están preparados para ser arrasados por el liberalismo capitalista? Porque no nos engañemos: ahora se mueren de hambre física y espiritual con el régimen, y luego morirán a manos de los liberales capitalistas... y no hablo a favor del régimen eh??

Entiendo que a esta altura es impensable una monarquía (hablo en general, no de Cuba), porque ya machacaron tanto con la democracia que hasta los mismos curas dicen en los sermones que "hay que votar con conciencia". Considero que con conciencia le deberíamos revolear al menos un cancionero al cura que escuchemos decir esa estupidez. Esa ponzoñosa idea de que el pueblo se puede gobernar... ay mamita... El pueblo ahora está preocupado por otras cosas: soñando por bailar, por cantar, por actuar y derivados. El pueblo no estuvo ni está ni estará preparado para gobernarse, porque como decía Castellani en un artículo que cito de Infocaótica

“Yo no sé que va a pasar con el resto de la aristocracia que nos queda. Es decir, yo no sé que va a ocurrir con el predominio de las facultades superiores sobre las inferiores que es lo que configura al aristócrata, donde irá a refugiarse lo que queda de esta aristocracia; porque la aristocracia es como un don de Dios, que siempre habrá de surgir; lo que no sé es dónde irá a refugiarse.
Los grupos de aristócratas están hostigados por lo que llaman la rebelión de las masas, es decir, por esa especie de epidemia de plebeyismo, esta contaminación y propagación que lo va invadiendo todo sin que se la pueda parar y que tiene a su orden los instrumentos de decisión y destrucción más grandes que haya tenido la historia del mundo, proporcionados por la técnica moderna, entregada al servicio del plebeyismo, de lo bastardo, de lo común, de lo ordinario, y de lo feo. Es como la vulgar caída en manos de una civilización comercial y logrera. El comerciante o mercader no es noble, sino por casualidad, pero de suyo no es noble. Siempre se han distinguido, los nobles de los mercaderes. El fin del mercader es ganar dinero y este fin -el "lucro intangible"-, es poco noble, porque d lucro no tiene límites. Todas las cosas naturales tienen límites y son perfectas o tienden a la perfección cuando se conforman a su propia naturaleza; y el lucro por sí solo no se limita, y si no lo limitan desde afuera o desde arriba tiende a crecer enormemente, como un abrojal. Por eso siempre el mercader ha estado sometido a una clase superior que, porque los tenía, le imponía sus propios límites. El guerrero, por ejemplo, tenía una moral condicionada a su estado y se podía en consecuencia imponer estos límites. Pero ahora ocurre que el mercader es el que está blandiendo la espada del guerrero; está por encima de todo. El dinero lo dirime todo y el mercader por oficio está destinado al dinero. El mercader lo único que hace es cambiar las cosas, no crea nada. No se trata de que sea o no útil o inútil; humanamente es necesario. Los aristócratas de nacimiento, o los que se han hecho aristócratas por sus virtudes o por sus sabidurías en este mar de plebeyismo que se ha desencadenado en el mundo actual, suponen una vida de sacrificio, una vida heroica, una vida de triunfo sobre las propias pasiones; por eso en la Edad Media era tan considerado un sabio como un guerrero.” (Leonardo Castellani)
El problema ahora, no es que no hay gente buena. El problema es que la sociedad ahora, como dice Don Wanderer citando a Javier: Argentina ya es pagana. Somos un pequeño puñado metido en una sociedad pagana. Y como muestra basta un botón: el 25 de marzo se hizo la Marcha por la Vida y fueron 2500 católicos, según lo que informaron las redes, si bien la medición de ojímetro daba como mucho 500. Como sea, por más que hayan sido 10000 ESTAMOS EN UNA CIUDAD DE DOS O TRES MILLONES DE PERSONAS, MINADA DE COLEGIOS "CATÓLICOS" Y PARROQUIAS, CON SEMINARIOS DIOCESANOS Y DE CONGREGACIONES Y NO SOMOS CAPACES DE HACER QUE LA GENTE SE MOVILICE POR LO QUE ES VITAL??? Bueno, capaz les resulte un poco depre lo que digo. Pero realmente lo veo así.
¿Cuál es la solución? Ah.... eso lo dejo para después. Creo que la hay

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