viernes, 25 de mayo de 2012

¡Feliz Día 25!

Hoy es día 25
y bien hay que conmemorar
la fecha tan singular
que a esta gente linda agrupa
bajo la grande lupa
del Dios del cielo estelar
pues Argentina es la Patria
en que nos quiso alumbrar.

Aqui los manuales dicen
que entre lluvia y mazamorra
y la señora "Matorra"
mucha gente habia reunida
la cosa bien discutida
se estableció por ahí
y lleno el Cabildo estaba
como un nuevo Sinaí.

Los cabilderos decían
que la cosa se acababa
pues ni al rey ya lo soltaban
ni Francia retrocedía
la cosa estaba que ardía
porque ninguno aflojaba
y la lealtad ya jurada
tenía allí gran valía.

"Pero si ahora no hacemos
del Virrey, cuestión aparte,
con Napoleón Bonaparte
todos terminaremos;
y creo yo compañeros
que por Dios y por España
la duda que nos engaña
no es del Rey de los sinceros"

Y con fundamento puesto
hicieron la votación
y así asomó la nación
con esta Primera Junta
y con Saavedra a la punta
de emocionante reunión
se dio fin a la sesión
y gloria que la trasunta.

Ahora apliquemos un poco
de esta historia a nuestra vida
porque aca estamos de ida
a otra Patria que no acaba
y seria bastante pava
el alma pobre y dormida
que no sacara las trabas
con voluntad decidida.

Cada día es Cabildo abierto
donde el alma se decide
dando a Dios lo que le pide
o negándole otro tanto
aunque solo es para llanto
nada así bien se consigue:
¡con pecho grande a Dios sigue
y que para El sea tu canto!

Como en aquel 25
hay cosas que te distraen
cual vendedores te caen
y muchas cosas te ofrecen
y asi los peligros crecen
y el alma te la distraen
por eso nuestros sentidos
es mejor si se sustraen.

Pero entendamos bien esto:
no un sustraerse tonto
porque así caeriamos pronto
en tamañana rigidez
y no con ridiculez
sino con mucho respeto
y corazón de niñez
miremos todo en secreto.

¿Y que hemos pues de mirar
ya que hay tanto en este mundo
que tiene un eco profudo
y belleza singular?
Solo hay que contemplar
lo que pueda reflejar
a Dios solo en un segundo
y dejarse cautivar.

Nos viene bien recordar
que ya lo dijo San Pablo
"Escuchen bien lo que hablo
pues vuestro es todo en la tierra
por más que os haga la guerra
el muy tonto del vil diablo
no puede más que perderla
pues Dios venció en un retablo"

Todo es vuestro, bien lo dijo
pero "vosotros de Cristo"
y así no sería muy listo
quien no siguiera leyendo
rápidamente adviertiendo
que Cristo también es de Dios,
entonces toda existencia
solo halla en El su razón.

Mis compatriotas queridos
tengamos siempre presente:
Patria solo hace la gente
que reza y se sacrifica
y con su obra dignifica
nuestra Nación floreciente
cual otro martir viviente
dando la joya más rica.

miércoles, 16 de mayo de 2012

El problema de las raíces en la vida espiritual.

La humildad: una cuestión difícil.
             Hace tiempo que estaba rastreando la historia del bambu y finalmente la encontré.
            Resulta ser que el bambú es una planta del todo particular: puede crecer hasta 32 metros en un mes, un metro por día y cinco centímetros por hora. Pero para alcanzar esta tremenda altura tarda SIETE AÑOS en echar raíces. Solo raíces tan profundas pueden sostener un árbol semejante.
                                                   
            Así será que si un agricultor desprevenido planta está simpática semilla, podría llevarse algún disgusto, ya que por más que riegue y riegue, no verá siquiera un brotecito de germinador. Nada de nada. Solo tierra por 7 años.
            El día que me contaron esto me hablaron sobre dos cosas: la paciencia y la humildad.
            Muchas veces, sobre todo a las que nos gusta hacernos los rulos con lo que podría ser nuestra “historia de santidad” vamos pensando caminos, virtudes para practicar, nos ponemos objetivos… y un sinfín de “actividades” en pro de la santidad… olvidando que es Dios el que nos va santificando. Si bien tenemos que poner los medios óptimos, principalmente en ser fieles a las inspiraciones del Espíritu Santo, la santidad es más cosa de Dios que nuestra. Podemos trabajar años para alcanzar una virtud y pensar que nuestra lucha está perdida cuando los resultados no son ostensibles. Sin embargo de un día para otro todo se hace más sencillo. Dios nos quitó el aguijón que nos punzaba y parece que nada malo nos puede ocurrir y que nada más se puede interponer en nuestro camino hacia el cielo. Me contaron una vez que Dios le dijo a un monje que empuje una piedra. El obedeció y al punto comenzó a empujarla. Estuvo muchísimo tiempo, y no logro moverla un centímetro siquiera. Desanimado se sentó al lado y lloró amargado. Entonces Dios le preguntó por qué estaba así y él contestó: “puse todos mis esfuerzos y no conseguí moverla”. Entonces Dios le recordó: “te pedí que empujes la piedra, no que la muevas de lugar”. Nosotros no podemos adivinar (a veces sí) qué fruto consigue Dios cuando nosotros padecemos alguna tribulación en especial. Generalmente, en esa impaciencia disfrazada de celo por la virtud, se esconde también un orgullo que puede llegar a ser enorme.
            La humildad dicen que es cimiento de toda vida espiritual. Y según sea el cimiento será la vida espiritual.
            El problema con la humildad es que a veces sabemos poco de ella o la entendemos mal. Nos imaginamos a una mujer con cara de mojigata dicendo “está bien, está bien” “qué bueno” “qué lindo”… Para mí, fue una especie de epifanía el día que entendí en carne propia qué era la humildad. Por una circunstancia particular, una persona que estaba encargada de un trabajo en equipo tuvo la feliz idea de humillarme públicamente delante de las demás. Habiendo quedado absolutamente desautorizada se me cruzaron muchas ideas por la cabeza:
1º ponerme en víctima de la “injusta humillación”
2º justificar mi posición ante la suya
3º atacarla de la misma manera.
            Como decía, por una picotazo del Espíritu Santo, de pronto me imaginé a Cristo ante el Sanedrín. El era víctima real, su posición (su declaración de ser Hijo de Dios)  era la más justa y verdadera de todas; y pudiendo haber echado en cara los pecados reales de los que lo atacaban, no lo hizo.
            Automáticamente, me sentí una verdadera rata por haber siquiera pensado que era “injusto” lo que yo había sufrido, porque injusto de verdad fue lo de Cristo. Lo mío si bien era objetivamente injusto, bien podría haberlo aprovechado para expiar alguno de los tantos pecadillos que tengo. Y de hecho, lo aproveché.
            Salvo que uno tenga una gracia especialísima de Dios, no es posible que el camino a la santidad no “duela”. Duele porque hay mucho que purificar. Duele porque la carne tira. Duele, porque una cosa es que nos digan que tenemos que ser buenos y humildes y otra muy distinta es poder identificar “in situ” las situaciones en las que nos podríamos llevar el trofeo de la humildad y lo cambiamos por el del amor propio.
            Sojuzgar al propio espíritu es la tarea más difícil de todas las que puede haber. Si siempre tenemos algo para objetar, si siempre en algo los demás se tienen que adaptar, si nunca puedo deponer mi visión sobre las cosas, probablemente tenga que empezar a plantearme cómo voy a ejercitarme en la humildad, ya que Jesús incluso teniendo razón, supo callar.
             Les dejo una pepita de oro. Son fragmentos de Consejos y Recuerdos, que es un libro en el que Celina recoge los diálogos que tuvo con su hermana: Santa Teresita. No tienen desperdicio!!
http://www.abandono.com/Abandono/Teresita/Consejos/Consejos0.htm
«Tenéis una perrita...»
8 En una ocasión en que Sor Teresa del Niño Jesús me había hecho ver todos mis defectos, me sentía triste y un poco desamparada. «Yo que tanto deseo poseer la virtud, me decía a mí misma, heme aquí muy lejos de ella: desearía ardientemente: ser dulce, paciente, humilde, caritativa; ¡ah, nunca llegaré a serlo! . . . ». Sin embargo, por la tarde, en la oración, leí que al expresar santa Gertrudis este mismo deseo, Nuestro Señor le había contestado: «En todas las cosas y por encima de todo ten buena voluntad: esta. sola disposición dará a tu alma el brillo y el mérito especial de todas las virtudes. Quien tiene buena voluntad, deseo sincero de procurar mi gloria, de darme gracias, de compartir mis sufrimientos, de amarme y de servirme tanto cuanto todas las criaturas juntas, ése recibirá indudablemente recompensas dignas de mi liberalidad, y su deseo le aprovechará a veces más de lo que aprovechan a los otros sus buenas obras».
9 Muy contenta con este buen pensamiento, enteramente a mi favor, se lo comuniqué a nuestra queridita Maestra, la cual pujó la postura y añadió: «¿Habéis leído lo que se cuenta en la vida del Padre Surin? Estaba haciendo un exorcismo, y los demonios le dijeron: «Salimos adelante con todo; lo único que no logramos hacer es resistir a esa perra de la buena voluntad» (Nota 7) Pues bien: si no tenéis la virtud, tenéis en cambio una «perrita» que os salvará de todos los peligros; ¡consolaos, ella os llevará al Paraíso!
- ¡Ah! ¿Qué alma no desea poseer la virtud? ¡ Este es el camino común! ¡ Pero qué pocas son las que aceptan caer, ser débiles, las que se gozan de verse por tierra y de que los demás las sorprendan caídas!
Motivos de humillación
10 Un día que yo estaba desanimada, y atribuía este estado de depresión a mi fatiga, ella me dijo: . «Cuando no practicáis la virtud, no habéis de creer nunca que es debido a una causa natural, como la enfermedad, el tiempo, o el mal humor. Debéis buscar un gran motivo de humillación y colocaros entre las almas pequeñas, puesto que no podéis practicar la virtud sino de una manera tan débil. Lo que ahora necesitáis no es practicar las virtudes heroicas, sino adquirir la humildad. Para ello será necesario que vuestras victorias vayan siempre mezcladas con algunas derrotas, de suerte que no podáis complaceros en ellas. Por el contrario, su recuerdo os humillará, mostrándoos que no sois un alma grande. Hay algunas que mientras están en este mundo no tienen nunca la alegría de verse apreciadas de las criaturas lo cual les impide creer que tienen la virtud que ellas admiran en otras.
«Un pequeño sistema...»
11 «Últimamente, me dijo, sentí un movimiento natural contra una Hermana; creo que ella no se dio cuenta, pues el combate era interior. Sin embargo, he fomentado en mí el pensamiento de que aquella religiosa me había hallado sin virtud, y me he sentido muy dichosa pensándolo así».
          Otra vez, en una ocasión semejante, me decía: «Me colma de. alegría el haber sido imperfecta, Dios me ha concedido hoy grandes gracias, es un buen día...». Yo le pregunté entonces cómo podía probar esos sentimientos. «Mi pequeño sistema, me contestó, consiste en estar siempre alegre, en sonreír siempre, lo mismo cuando caigo que cuando consigo una victoria».
*
12 Esta alma, tan fuerte, dudaba tanto de si misma que se creía capaz de los más grandes pecados,. Había escrito al pie de una estampa de Jesús crucificado éstas palabras, que traducían las disposiciones habituales de su alma: «Señor, vos sabéis que os amo... (Nota 8) , pero tened piedad de mi, pues no soy más que un pecador» (Nota 9)
*
13 Me recordaba una pequeña anécdota en la que había tocado como con el dedo la frivolidad humana, a la que nadie puede sustraerse.
      La noche de Navidad de 1887, noche en que esperaba entrar en el Carmelo, fue para ella de extraordinaria aflicción: viéndose todavía en el mundo, a pesar de todas sus diligencias, su alma agonizaba.
     «¡Pues bien!, me dijo ella más tarde; ¿queréis creer que a pesar de este océano de amargura en el que me veía abismada, estaba contenta de estrenar mi bonito sombrero azul, adornado con una paloma blanca? ¡Qué extrañas son estas sinuosidades de la naturaleza!».



34  (Habla Celina) Durante su enfermedad imaginé, para aliviarla, toda una táctica, que llevé a la práctica tan rápidamente y le parecía tan ingeniosa que me miraba toda sorprendida. Me agradeció entonces mi caritativa prontitud, mi destreza, y añadió:
      «Si os hubiesen mandado esto, si hubiese sido idea de vuestra primera de oficio, ¿lo habríais ejecutado con tanta alegría?». Y, desarrollando su pensamiento, me demostró lo muy inclinada que está la naturaleza a encontrar fácil lo que nace de la propia inspiración personal, mientras que por el contrario siempre hay peros y condiciones cuando se trata de adoptar las ideas de los otros. Así, vemos con buenos ojos los alivios que se dan .a las demás cuando los hemos obtenido por nuestra mediación. Si no intervenimos en su concesión, ¡mil tentaciones se levantan en nuestro corazón, y hallamos modos de desaprobar todo aquello en lo que no hemos puesto las manos!».

sábado, 5 de mayo de 2012

El proto nazi de hoy: San Lucas


PRIMER PUESTO: San Lucas
SEGUNDO PUESTO: San Mateo
TERCER PUESTO: San Juan Crisóstomo


Como mi esposo dos por tres despotrica contra algunos documentos y declaraciones conciliares en particular, me puse a buscar algunas cosillas que pueden llegar a ser de utilidad. 

A esta altura, no me convence eso de ver "lo que quiso decir" tal o cual documento, sino lo que efectivamente DIJO el documento. Porque como decía un amigo: los documentos están para aclararnos a nosotros, no nosotros para aclarar los documentos. 

Les dejo los mini textos, y no hago aclaraciones porque parafraseando a San Ignacio: "la bloggera supone que el lector posee entendimiento".

Independientemente de la conclusión a la que llegué, ni pienso decirle a mi marido que tenía razón... sólo pienso admitir que "hay algo raro".
Hechos de los Apóstoles
22 Israelitas, escuchen: A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, 23 a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles.

 Mateo 27,25
“¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”

San Juan Crisóstomo
“Pero ahora vosotros habéis eclipsado todas las maldades del pasado, pero de ningún modo dejasteis atrás el grado sumo del delito, mediante vuestra locura cometida contra Cristo. Por ello estáis ahora siendo castigados peor aún que en el pasado. Toda vez que, si ésa no es la causa de vuestra actual deshonra, ¿por qué motivo, aun siendo vosotros unos asesinos de niños, Dios se contentó con vosotros en otro tiempo y en cambio vuelve ahora la espalda a quienes llegan a tales atrevimientos? Verdaderamente está claro que os atrevisteis a un delito mucho mayor y peor que el infanticidio y que cualquier delito asesinando a Cristo”. 
Tomado de www.vatican.va


Nostra Aetate
 
(Pt. 4, 6º párrafo) Aunque las autoridades de los judíos con sus seguidores reclamaron la muerte de Cristo, sin embargo, lo que en su Pasión se hizo, no puede ser imputado ni indistintamente a todos los judíos que entonces vivían, ni a los judíos de hoy. Y, si bien la Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios, no se ha de señalar a los judíos como reprobados de Dios ni malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras. Por consiguiente, procuren todos no enseñar nada que no esté conforme con la verdad evangélica y con el espíritu de Cristo, ni en la catequesis ni en la predicación de la Palabra de Dios.