martes, 24 de julio de 2012

Un imperdible artículo de Religión en Libertad

Adhiero totalmente a lo que dice Don Carmelo Lopez Arias.


http://religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=23881
Era evidente que, si se llevaba al obispo Bernard Fellay a un escenario en el que "no poder no firmar", no firmaría. Es lo que pasó el 13 de junio, cuando el cardenal William Levada (sustituido pocas fechas después) le propuso un texto de Preámbulo Doctrinal distinto al que, con buenas razones para ello, monseñor Fellay pensó que ya contaba con el visto bueno del Papa.

Del mismo modo era y es evidente que entre el acuerdo y la ruptura ha habido siempre una zona intermedia: mantener el statu quo de buena fe que ha existido en los últimos años y ha posibilitado un acercamiento personal a múltiples bandas impensable en otros tiempos. Pues bien, ese statu quo es el que aparece definido con nitidez en el comunicado de respuesta de la Santa Sede a la declaración del capítulo general de la Hermandad San Pío X (FSSPX): "La Santa Sede ha tomado nota de esta declaración pero sigue esperando la anunciada comunicación oficial por parte de la Fraternidad Sacerdotal para la continuación del diálogo entre la Fraternidad y la Comisión Ecclesia Dei”.

Este comunicado define un statu quo porque:

1. La "anunciada comunicación oficial" la constituyen la respuesta personal de monseñor Fellay, que ya llegó a Roma, y la citada declaración, que se ha hecho pública en cuanto la respuesta personal llegó a Roma. No hay, en principio, nada nuevo que seguir esperando. La Santa Sede emplea un elegante, delicado y prometedor eufemismo para dilatar su respuesta sine die.

2. El diálogo continuará. Ahora bien, las conversaciones doctrinales han concluido y, en sentido estricto, han fracasado. Luego el "no acuerdo" no implica "ruptura". Máxime cuando hay dos personas recién llegadas con responsabilidad en el asunto y que difieren sobre él: el nuevo prefecto de la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Müller, partidario de la mano dura con la FSSPX, y el nuevo hombre fuerte de Ecclesia Dei, Augustine di Noia, partidario de la mano tendida a la FSSPX.

3. El diálogo será con la comisión Ecclesia Dei, adonde acaba de llegar Di Noia con plenos poderes (véase en el polémico pero bien informado blog hispano-portugués A Casa de Sarto la sutileza burocrática que envuelve su nombramiento) y respaldado por una poco frecuente declaración de intenciones de la Santa Sede cuando ya se sabía que no habría acuerdo. Aunque Ecclesia Dei depende de Doctrina de la Fe, esta congregación no aparece citada en cuanto tal en el comunicado de la Oficina de Prensa vaticana.

La FSSPX, por su parte, no ha quemado sus naves. Aunque ha incidido en que en "las innovaciones" del Concilio Vaticano II hay "errores", ha reiterado también que Nuestro Señor ha querido que "el poder supremo de gobierno sobre toda la Iglesia recaiga sólo sobre el Papa, Vicario de Cristo en la tierra".

En ambas partes se respira ahora una mayor sensación de optimismo que durante las turbulencias de mayo y junio.

Tanto monseñor Di Noia como el influyente cardenal Raymond Leo Burke, prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, mostraron públicamente su esperanza en el futuro cuando ya se conocía el fracaso de las conversaciones doctrinales.

Del mismo modo, y tras nueve vertiginosos meses desde la reunión extraordinaria de octubre en que se examinó la situación, la Hermandad San Pío X ha vivido un capítulo general que ha reforzado su unidad interna y su tranquilidad ante los tiempos por venir y, con ello, se ha reforzado la autoridad de monseñor Fellay. Justo lo que deseaban los miembros de la Curia proclives al acuerdo, y justo lo que deseaban evitar quienes querían impedirlo.

Se abre pues, ahora, un impasse que puede ser largo, pero que puede resultar muy útil para aproximar posiciones. Sería insensato que dos partes (ciertamente no iguales en jerarquía, pero sí iguales en la firmeza de sus posturas) que han mejorado significativamente su relación tras un delicado proceso de años, den ahora un paso atrás para empeorarla sólo porque no han conseguido coincidir del todo.

jueves, 19 de julio de 2012

Lesa Tradición

LESA TRADICIÓN
                Ya me parecía demasiada magia que las cosas pudieran arreglarse así de simple… Y me da pena no sólo porque ahora tengo que escuchar a mi marido como si fuese la segunda temporada del culebrón “Fraternidad vs Modernismo”, sino que como si hubiera sido poco, a ese se le sumaron los culebrones “Fellay vs los Tres Mosqueteros” y “Müller vs la Tradición”.
                Mi marido lamentaba enormemente que el Papa no hiciera como en otro tiempo hizo el Papa con San Alberico, palabras más o menos, “Dejen a Alberico hacer lo que quiera en su monasterio que poco y nada molesta al resto de la humanidad”.
                El problema, está a la vista. ¿El Papa tiene poder real de hacer lo que le parece? Lo dudo mucho. No dudo de su voluntad, sino de que realmente pueda. No nos engañemos, ya que lamentablemente algunas cuestiones dentro de la Iglesia pasaron de manejarse con “cintura política” a manejarse con “cintura democrática”. Uácala con la democracia. En fin, la lucha sigue.
                Mientras tanto, mujeres de tradis, comenzad a preparar baldes de agua fría para vuestros maridos si la situación de la Fraternidad se agrava. En breve lanzaré el Código Neotradi para que podáis recabar cuales son los delitos de Lesa Tradición.

Un saludo, y mis condolencias

La Cristera

PD: marido querido, estoy esperando que me mandes el artículo para publicar.
                                                               

jueves, 12 de julio de 2012

Prueba


             El otro día una amiga me contó algunos problemas que tenía en su matrimonio. La verdad me apené mucho porque los dos son personas maravillosas, muy trabajadoras y muy piadosas.    
             Mientras intentaba consolarla diciéndole que probablemente Dios estaba permitiendo este “desencuentro” espiritual para que los dos crecieran más en virtud, me vino a la mente un pensamiento que no pude dejar de rumiar durante estos días: ¿qué nos hace decaer en el amor que nos profesamos al casarnos?
            Como sigo en plan de “escuela” empecé a recorrer mi propio matrimonio, que si bien no cuenta con demasiados años, cuenta con lo suficiente como para poder mirar para atrás. Releí un par de cartas que le había escrito a mi marido en los primeros días de casada, miré fotos, el video del casamiento, y de a poco, como una catarata empezaron a venir recuerdos de la vivencia como si fuera “hic et nunc”. No pude menos que cotejar ese candor con lo que tengo ahora.
            Si bien hay cosas que ahora hago un poco mejor, me di cuenta que las pequeñas rencillas que yo evitaba, simplemente pensando “si empiezo a discutir ahora por pavadas, mal podré llegar a los 10 años de casada”, ahora como ya los estoy por pasar, me he dado alguna inconveniente licencia para ser menos dulce en las discusiones o favores que mi esposo me pidió. Y así, recorriendo distintos detalles vi como al fin de cuentas si no vamos renovando día a día el propósito de volver a intentar ser lo más dulce, alegre y pacífica posible, las cosas van decayendo hasta que caen por la borda.
            Es evidente que quizá la euforia de los primeros meses del casamiento vayan seguidas de meses menos “eufóricos” y más rutinarios. Pero depende de nosotras (creo) ir encontrando los lugares y cosas nuevas en esa rutina, que no es más que aparente.
            Si las cosas que nos hicieron gracia en un primer momento, ahora nos cansaron, habría que volver a ver los motivos por los cuales nos hicieron gracia. De alguna manera creo que es cierto lo que me dijo una persona no creyente: “las parejas que duran, son las que tienen sentido del humor”. Y si, el matrimonio no es “cosa seria” eutrapélicamente hablando. Tampoco es pura jarana, pero debe haber más sonrisas que ceños fruncidos.
            Si bien considero que los maridos a veces no se dan cuenta de que cuando una dice basta es BASTA, y de que nos irrita la fabulosa habilidad de ver cómo se divierten haciéndonos enojar, creo también que les cuesta mucho (y no por malos sino por chicatos) darse cuenta cuáles son las cosas que necesitamos para que se nos alegre el día. Una flor, una cargada ingeniosa, un mensaje en castellano antiguo… pavadas, que nos vuelvan a hacer sentir reinas otra vez.
            Por otra parte noté, por los comentarios de mis amigas, que los hombres devuelven generalmente el gesto que encuentran. Si una tiene cara larga, el marido la reproduce, si sonríe, está más animado para conversar.
            Creo que en esta “onda escuela” estaría bueno seguir practicando por ejemplo, no esperar el encuentro con el cónyuge para descargar el pésimo día que tuve, sino recibirlo con cariño, escucharlo con atención y que realmente note que me alegra su presencia porque lo/a extrañé.