jueves, 12 de julio de 2012

Prueba


             El otro día una amiga me contó algunos problemas que tenía en su matrimonio. La verdad me apené mucho porque los dos son personas maravillosas, muy trabajadoras y muy piadosas.    
             Mientras intentaba consolarla diciéndole que probablemente Dios estaba permitiendo este “desencuentro” espiritual para que los dos crecieran más en virtud, me vino a la mente un pensamiento que no pude dejar de rumiar durante estos días: ¿qué nos hace decaer en el amor que nos profesamos al casarnos?
            Como sigo en plan de “escuela” empecé a recorrer mi propio matrimonio, que si bien no cuenta con demasiados años, cuenta con lo suficiente como para poder mirar para atrás. Releí un par de cartas que le había escrito a mi marido en los primeros días de casada, miré fotos, el video del casamiento, y de a poco, como una catarata empezaron a venir recuerdos de la vivencia como si fuera “hic et nunc”. No pude menos que cotejar ese candor con lo que tengo ahora.
            Si bien hay cosas que ahora hago un poco mejor, me di cuenta que las pequeñas rencillas que yo evitaba, simplemente pensando “si empiezo a discutir ahora por pavadas, mal podré llegar a los 10 años de casada”, ahora como ya los estoy por pasar, me he dado alguna inconveniente licencia para ser menos dulce en las discusiones o favores que mi esposo me pidió. Y así, recorriendo distintos detalles vi como al fin de cuentas si no vamos renovando día a día el propósito de volver a intentar ser lo más dulce, alegre y pacífica posible, las cosas van decayendo hasta que caen por la borda.
            Es evidente que quizá la euforia de los primeros meses del casamiento vayan seguidas de meses menos “eufóricos” y más rutinarios. Pero depende de nosotras (creo) ir encontrando los lugares y cosas nuevas en esa rutina, que no es más que aparente.
            Si las cosas que nos hicieron gracia en un primer momento, ahora nos cansaron, habría que volver a ver los motivos por los cuales nos hicieron gracia. De alguna manera creo que es cierto lo que me dijo una persona no creyente: “las parejas que duran, son las que tienen sentido del humor”. Y si, el matrimonio no es “cosa seria” eutrapélicamente hablando. Tampoco es pura jarana, pero debe haber más sonrisas que ceños fruncidos.
            Si bien considero que los maridos a veces no se dan cuenta de que cuando una dice basta es BASTA, y de que nos irrita la fabulosa habilidad de ver cómo se divierten haciéndonos enojar, creo también que les cuesta mucho (y no por malos sino por chicatos) darse cuenta cuáles son las cosas que necesitamos para que se nos alegre el día. Una flor, una cargada ingeniosa, un mensaje en castellano antiguo… pavadas, que nos vuelvan a hacer sentir reinas otra vez.
            Por otra parte noté, por los comentarios de mis amigas, que los hombres devuelven generalmente el gesto que encuentran. Si una tiene cara larga, el marido la reproduce, si sonríe, está más animado para conversar.
            Creo que en esta “onda escuela” estaría bueno seguir practicando por ejemplo, no esperar el encuentro con el cónyuge para descargar el pésimo día que tuve, sino recibirlo con cariño, escucharlo con atención y que realmente note que me alegra su presencia porque lo/a extrañé.

           

               

6 comentarios:

  1. Estimada Amiga:
    No comparto plenamente su comentario. El matrimonio es un sacramento instituído por Dios con dos fines: La procreación y la ayuda mutua. Cuando esos fines se desvirtúan comienzan los problemas. El marido no está para ser payaso de la mujer, ni la mujer ser la bufona de su marido.
    La vida es dura, estan las enfermedades, las dificultades económicas, los problemas en los trabajos y los problemas con la crianza de los hijos. Todo lo anterior hay que verlo con una mirada sobrenatural. En la medida que vea al matrimonio con un fin trascendete y un medio para nuestra santificación, las cosas podrán ir mejor.
    Tampoco se trata de ser tontos serios. Es bueno a veces expresar alegría en las cosas simples, y tener buen humor en los momentos difíciles. De hecho santo Tomás Moro puede ser un buen ejemplo de esto.
    Un buen sacerdote una vez me dijo que en el matrimonio Dios comunica gracias. Pues bien, hay que pedir siempre esas gracias para superar los problemas.
    Concuerdo en que el matrimonio hay que construirlo día a día. Pero no concuerdo en que hay que hacer sentir a la mujer como reina. La mujer y el hombre ambos son reyes, pero cada uno según su rol. La mujer es la que lleva la casa, y por ello el marido debee coayudarla para cumplir el noble fin cristiano de darle una educación a los hijos como Dios manda.
    ¿ Qué sucedería si el hombre por tratar de hacer sentir a su mujer como una reina termina él convirtiéndose en un sirviente?, la prudencia aconseja buscar el equilibrio perfecto entre hombre y mujer según sean sus roles dentro del matrimonio.
    Respecto al amor dentro el matrimonio, si hubo amor al principio, lo habrá siempre. Y viceversa, sino lo hubo al principio, es muy difícil que lo haya después( aunque existen excepciones).
    La clave está en el amor. Si se sigue el orden jeráquico del amor,las dificultades disminuyen. El orden del amor debe estar siempre poniendo a Dios como centro de la familia. Eliminado Dios, nacen los subjetivismos y egoísmos. El mundo separa y Dios une. Porque amo a Dios, amo a mi mujer, a mis hijos, etcétera.
    Mirar el amor desde una perspectiva terrenal es desvincularlo de su origen divino. Para ser amado primero hay que amar. Y amar es abandonarse uno mismo por el bien del otro. Amar al otro, no es alimentar su ego o banagloria personal. Amar al otro es enseñarle a ver al sacrificio como un medio para alcanzar el fin superior al cual todos estamos llamados, como es la vida eterna.
    Lamento no concordar con usted. Pero la caridad me obliga.
    Un abrazo.
    Fray Agrícola.

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  2. Estimado Fray Agrícola:
    le agredezco que haya escrito esas palabras. A veces, no conocer al interlocutor, y la poca cantidad de "tonos" que tiene un teclado hacen que el mensaje que uno quiere transmitir quede bastante trunco, y de hecho comprobé que esta vez fue así.
    Coincido con lo de los fines del matrimonio, y que los esposos no deben ser payasos mutuos, pero el artículo estaba mas dirigido a público femenino, con lo que "reinas" para una mujer significa algo muy distinto de lo que puede interpretar un hombre. Es ser tratada con cariño, con dulzura, y no quiso referir en absoluto ningun comportamiento "servil" de parte del marido.
    La vida tiene muchos problemas, es verdad. Pero considero que parte del espíritu sobrenatural es tomarlos con calma y una "serena seriedad". Veo que muchos católicos comprometidos terminan haciendo un mega apocalipsis de cada drama familiar o eclesiástico del que se enteran. Hacer una drama o velorio, creo que no concuerda con nuestra fe. Creo que lo que mejor concuerda es pedir a Dios para que esos problemas se solucionen si eso sirve su Gloria y nuestra salvacion, y por otro lado poner los medios que humildemente veamos a nuestro alcance.
    Me parece hermosa la reflexión de Dios en el centro de la familia. De hecho la creo capital cada día al comenzar la jornada. Sólo que creo que lo que usted dice: "si hubo amor al principio, lo habrá siempre"... Siempre que no se olvide cual es el centro: Dios. Y eso amigo mio, estimo que Usted ya habrá visto con qué lamentable facilidad, aún los matrimonios mas auspiciosos pueden derivar en guerra sin cuartel. Solo alcanza con olvidar que Dios es el centro para que el amor decaiga.
    Desde ya le agradezco el comentario y me encomiendo a sus oraciones.

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    1. Estimada Amiga:
      Disculpe por mal interpretar sus palabras. Y tiene razón, el texto estaba escrito para mujeres. Ninguno de nosotros tiene nada asegurado en esta vida. Ni el matrimonio, ni la vida, ni la salud. Sin embargo, el matrimonio es una vocación, es un llamado muy fuerte de Dios para servirlo en este estado matrimonial.
      Como la sociedad moderna, de la cual somos hijos, nos hace ponernos muchas veces muy mundanos y olvidarnos que somos ciudadanos de tránsito por el mundo. Todo esto hace que nos centremos más en nosotros que en el prójimo que nos rodea.
      Un amigo me dijo que somos sibaritas, muy apegados a los gustos sensibles de toda especie. De allí que el motor del hombre moderno sea el dinero. Renunciar a la riqueza, renunciar a los bienes materiales por los del espíritu, requiere mucha ayuda del cielo. Los problemas nacen muchas veces de las individualidades egoístas de todos nosotros. Queremos someter al arbitrio de nuestra voluntad a los otros.
      Una gran cantidad de mujeres elige novio y después marido pensando en su proyección económica y su buen pasar para el futuro. Me caso con tal fulano porque tiene una cierta facha y una muy buena proyección económica. ¿ Pero que pasa después cuando se pierde la belleza y muchas veces el dinero?, ahí vienen los problemas. Muchas dirán" Yo no me casé contigo para estar pasando estas pellejerías. En mi casa con mis padres estaba mejor que contigo.
      Otras se casan porque el candidato al matrimonio es de " buena familia". Su familia tiene un abolengo generacional y son " super católicos". Pero resulta que el individuo después de algunos años de matrimonio, mostró la hilacha, es decir, se mostró tal cual era él y no como se decía que era su familia.
      Como consejo, cuando alguien se quiera casar, debe pensar siempre que se casa con la persona individual. Con sus defectos y con sus virtudes, por eso el período de noviazgo debe ser prudente y honesto. Se debe ser tal cual uno es, y no tal cual uno quiere agradar a la novia.
      Si se quiere evitar una decepción a futuro y una sorpresa, hay que mostrarse con la misma cara de día que de noche. Las decepciones nacen por una falta de confianza en el otro. Me decepciono porque creí casarme con otra persona.
      Otro aspecto importante para casarse, es la religión. Hay que tener una comunión muy fuerte de pensamiento respecto a este punto central. Si no se está deacuerdo muy bien en la visión trascendental que se tiene de la vida y del matrimonio, las escaramusas van aparecer muy luego.
      Finalmente, para casarse, hay que tener la cabeza muy fría para pensar con quien uno se casa. Pensar con el puro corazoncito, no es lo más prudente y aconsejable.
      Bueno amiga, le deseo lo mejor, y espero no haber sido muy brusco con usted.
      Cariños.
      Fray Agrícola.

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    2. Estimado Fray:
      Nuevamente de acuerdo con lo que dice.
      Sus comentarios no hacen más que ahondar de forma clara y amena.
      Y nada de brusco tuvo, asi que adelante nomás!!!

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  3. Hola, me gusto mucho tu articulo.
    Saludos!

    Chica catolica

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  4. Hasta ahora me gustó lo que leí.
    Dejo un aporte algo polémico sobre el tema y un saludo.

    http://hojasdereyes.blogspot.com.ar/2008/10/matrimonios-convenientes.html

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