sábado, 16 de marzo de 2013

Mi vida en porcentajes

Desde el miércoles hasta ayer a la tarde fue lo que me llevó intentar calmar a mi marido por el acontecimiento.
Resumiendo mi vida tengo:
  • el 0,1% de posibilidades de que mi marido cambie de conversación durante al menos este mes
  • el 0,01% de posibilidades de no cruzarme con gente que encantada de la vida porque "el papa es argentino" (como si hubiéramos ganado un mundial)
  • el 0,001% de posibilidades que gente que jamás pisó la Iglesia sea ahora una viva reproducción de Elisabetta Piqué, opinando sobre Francis
  • el 0,00000000001% que el próximo cónclave sea mejor que este (ya que aparentemente 90 personas pensaron que JB era lo mejorcito que había)


Es casi impensable, al menos para mi pobre humanidad, que la realidad que los argentinos conocemos sobre la obra de este hombre no sea la que se vaya a reproducir ahora a nivel mundial. 
Sus primeros gestos de tiente juanpablista (simpaticón, dejando de lado formalidades, alarde hasta el hartazgo  de pobreza...) hacen pensar que la función recién empieza. 

Lo que considero altamente peligroso, es lo que seguramente ya advirtieron: los medios de comunicación, no lo atacan como a Benedicto. La B'nai B'rith ya le envió sus saludos y en dos días metió a todos en su bolsillo, como buen argento y peronacho.


Llegó el momento (al menos creo eso ahora) de volver a ser cristianos como en los siglos pasados, donde a duras penas sabían cual era la cara del Papa. Rezaban por él, estaban unidos con lo Iglesia de Roma, y punto. La unión importante era en la fe. La fe en Jesucristo.


Amigas:
a no dejarse abatir por maridos crispados (esta vez, crispados con más motivos que nunca). No hay que perder de vista que el diablo aprovecha TODA ocasión para que perdamos el tiempo precioso que tenemos para santificarnos. El tiempo que tenemos es HOY Y AHORA, no mañana después de la misa inaugural... No seamos bobos!!! Dios nos pedirá cuenta de nuestros actos. Aferrémonos a lo que sí sabemos. 

Antes de la elección tenía esperanzas. Ahora, a pesar de la elección mis esperanzas se redoblan. Me parece inútil esperar una restauración a nivel eclesial. Creo más fructífero rezar para que el Señor tenga misericordia de su rebaño y vuelva pronto. De todos modos, recemos por la conversión nuestra, y la de nuestro sumo pontífice. A Dios no se le escapó nada... aunque a veces cuesta creerlo. Esto tampoco se le escapó. Estamos en manos de Dios y la Virgen, como siempre fue. A Ellos nos encomendamos.