viernes, 28 de junio de 2013

Los límites establecidos

                A decir verdad, hablar de límites establecidos, alguien podría pensar que este sería un artículo “anárquico”. Sinceramente, creo que es lo último que escribiría.
                La elección del Papa, ha dejado c… al norte a todo el mundo (con perdón de la expresión). Creo que expuso de manera clarísima que nadie era ni tan cruzado, ni tan tradi, ni tan del palo como realmente se jactaba de ser. 

                Sabemos sobradamente de las persecuciones que J.B. propaló a los movimientos fuertes en Argentina. Sabemos que les torció el brazo hasta donde pudo. Y no pudo más, porque Juan Pablo II no lo permitió.
                Dicen que en los ámbitos cercanos (léase cúpulas) de estos movimientos, estaban al momento de la elección crispados, sacados, anonadados y demás adjetivaciones que se les ocurran. Comenzaba la caída del relato.

Dinamita para el relato
PARTE UNO
                Desde el minuto uno de la salida de J.B. al balcón, más de una mente se debe haber aplicado a la ardua tarea de empezar a dibujar el relato de manera más armónica, porque el que sostuvieron hasta ahora no iba a valer en lo sucesivo. Sisi… ese Cardenal del que hablamos pestes, al que acusamos de “odio teológico” hacia nuestra obra, ese al que no le hicimos caso cuando nos mandó a mudar, ese al que le pusimos una Manresa en su jurisdicción a la que íbamos de “incógnito”… ese mismísimo era el que estaba vestido de blanco, sucediendo al bienamado Benedicto.
                Pero eso no era todo. Porque no sólo había que convencer a toda la “primera y segunda orden” (si en su caso hubiere), sino que además, había que replegar a los laicos… y ahí sí que se complicó el panorama.
                Ahora bien. Hay laicos que tienen complejo de religiosos. No sé si será porque creen que su vida de laico es “vocación de segunda categoría”, o que es “menos santo” que una vocación plenamente consagrada. Sé (por si algún comentólogo opina que ignoro del tema) lo que aparentemente dice Santo Tomas al respecto (que es más perfecta la vida consagrada PER SE, que la vida matrimonial). Claro que nadie se toma el trabajo de decir que la más perfecta, para vos, es la tuya sea cualquiera de las dos a la que Dios te llame.
                Estos laicos acomplejados, resulta que no sólo se dedican a tener “buen espíritu” siguiendo las prudentes enseñanzas de su directores espirituales, sino que además, parecen engolfarse en seguir consejos que sobrepasan el ámbito que propiamente les pertenece a ellos. Parece ser que cualquier opinión de disenso es mala. Y por eso, son automáticamente segregados aquellos laicos a los cuales se ve que no van a dejar de opinar porque a “mongolito” no le convenga, o si “fulanito” quedara mal parado porque justo yo tengo un pariente en su quintita.
A todos los partidarios (laicos) seguidores de Neogrupos les propongo un ejercicio: repitan conmigo:
Mi opinión es mía

¿Suena bien? ¿Se sienten perturbados? Si se sienten perturbados ¡Calma! Suele pasar eso las primeras veces.
Sucede que ustedes se han expuesto seguramente de manera reiterada y progresiva a frases como: “Lo que pensás es así, pero no podemos decirlo porque podemos causar escándalo en los demás” o “Claro, pero si lo decimos abiertamente el obispo nos va a hacer más problemas de los que tenemos” o incluso para los más de ad intra “Ahora no podemos hablar. Estuvimos más de veinte años tirándole a matar, cualquier cosa que digamos nos sacan de patitas y quedamos como los de la Fraternidad. Además pensá esto: si nosotros no seguimos sosteniendo la elección papal como infalible o hecha por el Espíritu Santo mismo, caería nuestra propia autoridad. Entonces la podríamos dibujar diciendo algo así como lo que pasó antes, ya pasó, él no era Papa. Ahora le debemos obediencia filial y por eso de ahora en más vamos a hacer de cuenta que siempre fuimos grandes amigos… después de todo, somos también argentinos y peronistas no?

Dinamita para el relato
PARTE DOS
                Por esto, y con más ganas ahora que sé cuantos se han hechado atrás por una simple conferencia del Dr. Caponnetto (no sea cosa que Francis, se enoje con Taussig, o Taussig con los curitas y demás obispos que no pueden ni verlos, los quieran menos) me animaría a decirles, a todos esas personas y  grupitos: cortémosla con predicar sobre los cruzados, cortémosla con Catalina de Siena, basta de verso con los cristeros, basta de milicianos con remerita naranja, basta de predicar binarios por aquí y por allá, basta de dos banderas cuando solo hacen flamear una: la que les conviene. Basta de verso muchachos. Más de uno se hizo pipi en los pantalones cuando supo de la carta del obispo. Una simple carta de uno de los flanes number one de Argentina los hizo llorar como nenas.
                Se que a algún grupito, que le tiene particular aversión al Dr. le dio gusto la cartita del obispo y de pie juntillas pidieron que no se asistiera ni se invitara a “sus” laicos. Otros flanes… no importa. Pero sepan, que si le hacen caso una vez, le tienen que hacer caso siempre, no cuando les da la gana nomás ¿si? Digo, por que si ustedes son tan “humildes” y les da tanto gusto la “persecución”, bánquensela cuando les toca.
                Releyendo mi escrito, me animo a pensar que van a decir que tiene mucho “mal espíritu”. En realidad, creo que lo que tiene es mucho cansancio. Cansancio de ver que los laicos sean más clericales que los mismos curas. Cansada de ver que cualquier cura pueda decir cualquier guazada sin ser castigado como corresponde. Cansada de ver como le manipulan la vida a tanta gente. Cansada de que los laicos no se paren por cinco minutos a analizar las cosas que hacen y las que dicen. ¿No suena raro en ningún rincón de la cabeza que para algunos está bien desobedecer y para otros eso se traduce en condena canónica? ¿Unos sí pueden usar los tecnicismos del Derecho Canónico y otros no? Si todos y cada uno de los grupos se jacta de interpretar bien el CVII y casi todos están distanciados entres sí ¿Nada nada nada se les ocurre que al menos le quite 30 gramos de credibilidad a lo que sus popes enarbolan? Si un religioso establece límites y quiere respetarlos, está en todo su derecho de hacerlo. Lo que no puede hacer es condenar al laico que no los sigue. Fundamentalmente porque es LAICO, y no tiene por qué seguirlo.
Dinamita para el relato
PARTE TRES
Antes necesito pedirles que no me insulten, y terminen de leer lo que les pongo. Quizá lo haya dicho otra persona, desconozco. Pero la verdad, es que creo que para la Argentina, esto es lo mejor que pudo pasar. ¿No les parece que era esta, la única (aunque dolorosa) manera de terminar con tantas multiplicadas farsas?  Solo alguien que conoce de primera mano puede hacer la cirugía que necesitan estos grupos. Solo rezo para que Dios proteja a aquellas numerosísimas almas buenas que los integran (la mayoría, también me consta) para que perseveren en el amor a Dios y al momento de la zaranda sepan que la Iglesia es una madre grande, que siempre va a tener un lugar para acogerlos.

Aclaración final:
a todas aquellas personas que quieran disentir tontamente, las invito a disentir en alguno de los otros blogs que hay. Este es monárquico y sirve sólo a los fines de poder compartir argumentos con otros que tengan una linea de pensamiento similar o, en el caso de disentir, que al menos no venga con argumentitos tarados de "mal espíritu" o el versito de "los frutos" y blabla. Señoras y señores sensibloides: abstenerse.
Y al anónimo de página católica que preguntó cual es la diferencia de los papólatras, juanpólatras, taussigólatras, caponnettólatras, le pienso dedicar un post para que él y quienes comparten su duda sepan mi opinión al respecto. Téngame un poquito de paciencia nomás. Va a ser el post en el que hable sobre un par de barbaridades que he leído en comentarios a otras páginas.


martes, 25 de junio de 2013

Faltan más chicas como Nahir!!!

Sinceramente, ni yo esperaba volver a escribir. Luego del cachetazo del 13 de Marzo, me parecía que no tenía ningún objeto. Si bien no estoy desanimada, estoy (como les decía) preparandome lo mejor posible para lo único que tenemos que estar preparados: rendirle cuentas a Dios.

En estas breves vacaciones internéticas, me di el gusto de navegar por otras páginas. Constaté que algunas personas siguen dando batalla.

Lo que me hace volver en esta ocasión es un comentario de un tal P. J. en Página Católica. Aparentemente, el/la valiente, no tiene lo que hay que tener para decirle personalmente  -puesto que estoy casi segura que debe conocer a Nahir Pasquier- que no está de acuerdo con ella.

Aparentemente a P. J. le da pena que a Nahir le hayan lavado el cerebro. Pues bien, por lo que sé, para P. J. el lavado de cerebro consiste en que Nahir, si bien ha sido formada por las S.S.V.M., resultó no ser una "buelólatra", ni una "juanpólatra", ni una "franciscólatra"... muchisimo menos una "taussigólatra". El pecado, la falta o la tontera de Nahir si se quiere, consistiría en no sólo no acordar con el obispo de su lugar, sino (y aparentemente mucho más grave) osó opinar distinto y mantener su opinión distinta.

Dudo que lo de Taussig pueda ser una defensa cabal varonil y filial, puesto que de momento se tomó un reposo de nueve años prácticamente para darse por ofendido y dolido (JP II se nos fue en el 2005).

A decir verdad, me parece que el Dr. Caponnetto no debería contestar nada a Taussig. Por un sencillísimo motivo: ha quedado el obispo tan arrastrado en su propia "episcopalidad" que creo suficiente escarnio su propio "comunicado" firmado.

Queridísima Nahir: te aliento a seguir siempre firme en la brecha. Te aliento para que no sólo sigas formándote como lo hacés, sino que además redobles los esfuerzos para que más jóvenes como vos no tengan miedo de dar la cara, y dejar de pensar dentro de los límites establecidos. Sos una chica inteligente, y a la gente que tiene la cabeza "teledirigida" le cuesta mucho entender que se puede opinar sobre muchas cosas sin ser o tener "mal espíritu".

Te mando mi más sincero abrazo, a casi mil kilómetros de distancia!

La Cristera

PD: el próximo artículo se viene, y es sobre los "límites establecidos"